UCSP cumple veinte años de innovación educativa

Germán Chávez Contreras
Rector de la Universidad Católica San Pablo

Cuando Germán Chávez Contreras, actual rector de la Universidad Católica San Pablo, recuerda los prime-ros veinte años de esta institución, la película de su vida se remonta hasta sus días de infancia en una escuela pública que en lugar de nombre tenía un número. Los terremotos de 1958 y 1960 dejaron en ruinas su escuela del barrio Santa Rosa en Mariano Melgar y los niños terminaron estudiando en una barraca sobre sillares y tablas. Ahí empezó su recorrido educativo y no paró hasta graduarse de economista y estudiar becado por la fundación Fulbright un programa académico en la Univer-sidad de Pensilvania.

La educación marcó su vida, no solo la formación académica, sino la que recibió en su familia. Su padre era policía de profesión y carpintero de oficio. Hacía muebles para algunos vecinos. El niño Germán le ayudaba sosteniendo o alcanzándole las maderas. De esos años también recuerda a su maestro Carlos Galindo, quien además de enseñarles a leer y escribir, tocaba el violín en el aula.

Si la UCSP fuera una persona, hoy sería un joven de 20 años ¿Qué aspiraciones tiene ese joven?

Es un joven muy entusiasta y con aspiraciones muy concretas. Un joven con un compromiso social muy grande, con una sensibilidad muy fuerte y, como la juventud es bien osada, con una preocupación por querer cambiar el mundo apuntando a la unidad y armonía. Este joven también tiene muchas ilusiones, es un joven emocionado, con un deseo de ser agente de cambio cultural y que busca ser protagonista en la construcción de una sociedad mejor – responde el rector.

No es fácil lograr esas aspiraciones en los estudiantes, pero la UCSP tiene un modelo formativo a través del cual no solo brinda conocimientos profesionales con alto nivel y exigencia, sino que se enfoca en la persona en el entendido de que el estudiante, cuando ingresa a la universidad, es persona; mientras se forma, es persona y; una vez que egresa con todos los conocimientos profesionales, sigue siendo persona.

«No se puede separar la formación humana de la formación profesional. Un profesional con muchos conocimientos teóricos, con muchas herramientas técnicas, pero sin principios ni valores, es un riesgo para la sociedad», destaca Germán.

Estos veinte años los ha vivido de intensamente. Ha visto crecer y consolidarse a la UCSP. Ahora el reto es mayor: avanzar en la investigación científica y social para proyectarse a contribuir con soluciones que permitan afrontar los problemas de la sociedad. «Iremos ajustando nuestras capacidades –apunta el rector–, pero nunca vamos a hipotecar nuestros principios fundacionales, permanecerán en el tiempo. Esta universidad nació para quinientos años y sus principios serán los mismos, no variarán».

Una vez –recuerda Germán– su profesor fabricó un xilófono con cañerías que cortó en diferentes tamaños para que los niños aprendan a tocar música. Luego hizo un concurso para saber qué alumno tocaba mejor Noche de paz. Germán ganó y esa Navidad su profesor lo llevó a que toque en un programa del viejo Canal 6 (TV Conti-nental). «Era un maestro que más allá de dejar tareas, tenía una actitud de entrega, era como si se donara a sus alumnos», dice.

Décadas después, desde el rectorado de la UCSP, Germán Chávez no deja de buscar a profesores que enamoren con su conocimiento y sean un ejemplo en lo que hacen y dicen. Hace veinte años se gestó el proyecto de la Universidad, el cual empezó con dos carreras, doce docentes y menos de cien estudiantes. «Pero teníamos la convicción y seguridad de que al ser éste un proyecto del Señor, superaríamos todos los momentos difíciles», recuerda.

La UCSP, como la universidad en el mundo, nació en el corazón de la Iglesia católica como un espacio de libertad para la búsqueda de la verdad, comprometida con la evangelización de la cultura y la decisión de proyectar su servicio a la comunidad.