Historiadores e investigadores de la UCSP rescatan del olvido libros, cartas y periódicos

Documentos que forman parte de la historia de Arequipa.

Por: Susan Cornejo Chino

El semblante y el tono de voz de Fernando Valle Rondón, historiador e investigador de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), cambian de pronto cuando recuerda algunos de los documentos de importancia histórica para Arequipa que han quedado perdidos en el tiempo. Hace un gesto de resignación y cuenta que, por ejemplo, el acta original de la fundación de Arequipa ha desaparecido. Tampoco se sabe dónde está el primer libro de Cabildo de la ciudad o algunas ediciones de los primeros periódicos que circularon por estas tierras. Le angustia pensar que documentos como estos pudieron terminar en lugares como “la cachina”, algún centro de reciclaje, o por último, en la basura.

Fernando Valle está seguro que dejar en el olvido documentos como estos implica perder evidencias que pueden contribuir a entender mejor nuestro pasado. Cuando se pierde una pieza bibliográfica también desaparece la conciencia histórica de una sociedad y las posibilidades de investigar. Estos vacíos, a la larga, terminan afectando la identidad de un pueblo.

Para evitar que una parte de la riqueza bibliográfica de Arequipa se pierda, el Centro de Estudios Peruanos de la UCSP, dirigido por el propio Fernando Valle, ideó en 2014 un proyecto de conservación del patrimonio documental, el cual se basó en la implementación de un laboratorio de digitalización de archivos históricos.

El Trabajo

“Los archivos llegan al laboratorio, pasan por un proceso que se rige a sigue directivas y normativas internacionales. Primero se hace evaluación previa de los documentos, se examina de manera general el estado de estos. Cada página es vista, leída y evaluada. Se precisan las medidas y tratamientos correctos para su manipulación, gestión y proceso de conservación. Luego continúa a un proceso de edición, se pone en una carpeta que sigue una nomenclatura y un orden especifico. El producto final tiene que ser fiel testimonio del original”, explica Fernando Valle.

“Algunos criterios para esta conservación digital son la singularidad del documento, la vulnerabilidad y estado de estos, la importancia histórica, el valor por la integridad del todo al que pertenecen, entre otros”, añade el historiador.

A lo largo de tres años, Valle y su equipo han desempolvado, tratado, leído y revalorado más de 460 000 páginas de archivos.

El Deber

Una de las primeras misiones de estos ‘guardianes de la memoria’ fue la digitalización y catalogación del recordado diario El Deber, publicación que circuló en Arequipa desde 1980 hasta 1962. El trabajo tomó un año y gracias a él se pudo rescatar datos históricos aparecidos en ediciones extraordinarias, como la de El Deber del 15 de agosto 1940, con ocasión del IV Centenario de la Fundación de Arequipa; o la que informaba sobre la rebelión de los estudiantes del colegio Independencia en 1950

El Ilustre

De los 16 000 documentos de la colección José Luis Bustamante y Rivero, los investigadores del Centro de Estudios Peruanos no solo extrajeron la información relevante para futuros estudios e investigaciones, sino que también rescataron la esencia humana y espiritual de este ilustre intelectual arequipeño.

Sus cartas – familiares y personales -, fotografías, borradores de poemas, trabajos publicados, investigaciones, discursos y otros documentos, ofrecen una aproximación a las ideas del personaje y el contexto en el cual las elaboró.

Andrea Ocampo, historiadora que trabajó en la digitalización de los archivos de Bustamante y Rivero expresa que “era, sin duda, un hombre muy meticuloso y detallista. Su caligrafía impecable, su prosa casi poética. Se trataba de una persona pulcra, digna de seguir. Hemos experimentado un crecimiento trabajando con él. Su valiosa documentación nos ha da una riqueza particular”.

Patrimonio

Arequipa es una de las ciudades con mayor patrimonio bibliográfico y documentario del país; el clima seco es un factor que contribuye a conservar estos archivos. Sin embargo, hace falta sumar esfuerzos como el que viene realizando la Universidad Católica San Pablo para resguardar la memoria colectiva a través de la documentación histórica.

“Existen documentos importantes que se encuentran sueltos, tirados en el piso, en cajas, amontonados, arrugados, rotos. A veces se han perdido archivos enteros, se han abandonado, o se han comercializado clandestinamente. Es una situación bastante común en nuestro país”, afirma Fernando Valle. (Reportaje publicado en el Quincenario Encuentro del 23 de junio de 2017)