parejas0076Todos los seres humanos anhelamos  verdad,  felicidad y amor. Hablando de amor, la forma más generosa de amar a alguien, es entrando al mundo interior del otro.  Por ello, debemos ordenar y regular nuestro sentimiento  para poder canalizarlo saludablemente.  El amor inteligente se activa cuando es maduro  y centrado en el otro, ligado a la verdad y al bien.  El amor dominante , es la faceta egoísta y concupiscente del amor, se reconoce como posesión, amor pasional y lo que implica satisfacer lo que YO apetezca o exija, relacionado con la incapacidad de controlarse.  El amor  perfectivo, es  el que busca el bien del otro.

Las relaciones deben ser elegidas con prudencia,  no hay necesidad de precipitarse, en ningún plano de relación. Se trabaja en valorar la compañía del otro, de buscar su bien.

Se confunde con amor, la faceta egoísta y concupiscente del  enamoramiento,  se reconoce como deseo, intransigencia y  obsesión, relacionado con el egoísmo.  El amor de amistad, incluye la emoción de la alegría de los que comparten, necesita haber ciertos intereses comunes y afinidad.

Santo Tomas, se refiere a un afecto muy especial, de recíproca identificación amorosa, donde domina el éxtasis, donde una persona se dirige hacia otra “saliendo de cierto modo fuera de sí mismo”, entonces  lo fundamental es que cada uno de los que recíprocamente se aman, aman a otro en cuanto quiere el bien del otro, es la característica distinta del amor. Por eso cuando más intenso sea el amor verdadero, más intenso y celoso es el trabajo con el que se busca el bien del otro.  En realidad es el amor incompleto y fragmentado, lo que duele y enferma, porque deja de haber preocupación por el bien de la otra persona.

Cuando el amor va a una persona y aparece la correspondencia del amor con un amor parecido, surge una verdadera unión afectiva, que ya no es pasión, sino hábito.

Enamórate cuando estés listo, no cuando estés solo.