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Diálogos con un científico de la computación

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Diálogos con un científico de la computación

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Hace algunas semanas tuvimos en la Universidad la excepcional visita del Dr. Jean Siqueira. El profesor Siqueira es experto en el reconocimiento de imagen y en el procesamiento de gráficos. Trabajó muchísimos años para la IBM y ahora se desempeña como profesor full time en la Aix-Marseille University. Allí, ha ganado fama como investigador por la calidad de su trabajo y por el enorme grupo de investigación que ha formado en torno al tema que lo apasiona.

Fue extraordinario conversar con una persona abierta a hacerse preguntas y a reflexionar sobre su propia ciencia. El Dr. Jean es además un buen lector de literatura y filosofía, en las letras encuentra el descanso que la computadora a veces no le brinda. De allí, que fuera más sencillo incluso entendernos y surcar el caudaloso río que parece separar la Ciencia de la Computación y las Ciencias Humanas.

Quisiera compartir algunas reflexiones a partir de las respuestas que Jean me dio a las preguntas que le planteé por escrito después de terminar el diálogo.

JD: ¿es posible un diálogo entre la ciencia de la computación y las ciencias humanas?

J: Este dialogo es posible y es necesario. Además, creo que debe incluir todos los actores de la sociedad. Pienso particularmente en los políticos, los sociólogos y algunos otros ámbitos de las ciencias humanas que podrían ayudarnos a anticipar y manejar las consecuencias de los progresos de la tecnología.

JD: ¿Qué ámbitos de la ciencia de la computación cree usted que necesita una mayor reflexión o discernimiento antropológico y ético en vistas a no construir un mundo utópicamente negativo?

J: Hay que pensar en términos de sistemas o de “arquitectura”. Es una buena cosa si cada componente de una estructura informática puede resolver un problema complejo, sin embargo, el discernimiento se hace importante cuando planteamos y pensamos que los humanos deben conservar el control sobre la estructura por motivos de libertad, de privacidad, y otros.

JD: ¿Cómo considera usted que un científico se debería plantear los interrogantes de carácter religioso, antropológico y ético dentro del ejercicio de la ciencia?

J: Creo que algunos de estos interrogantes no son de la competencia del científico en el ejercicio práctico de su quehacer. Sin embargo, el científico debe pensar estos interrogantes y debe presentar de una manera muy clara y honesta a la sociedad, todas las consecuencias de su invención y alertar de cómo se deben y pueden manejar estas consecuencias. El uso de la tecnología debe de ser controlado por la sociedad.

Hasta aquí las respuestas que el profesor me dio. Su esfuerzo por poner todo esto por escrito en castellano ha sido loable. Sin embargo, quisiera completarlas con dos puntos que creo que se ajustan al diálogo y extienden el sentido de lo dicho.

En primer lugar, ¿Qué significa que las humanidades nos ayuden a anticipar y manejar las consecuencias? Jean fue insistente en que la sociedad se debe comprometer más con el uso de la tecnología. No basta con que seamos receptores pasivos de la tecnología, es importante que pensemos en las consecuencias de los inventos de la ciencia. Además, que veamos, a partir de la reflexión filosófica, histórica, artística, etc., hacia dónde vamos con estos inventos.

En segundo lugar, ¿qué es pensar en términos de sistemas o arquitectura? Es pensar que la programación tiene un diseño y que esa arquitectura no se ordena sola. El hombre que está detrás de la máquina se debe preocupar por la finalidad de su trabajo, además de proponerse no romper las leyes con lo que hace.

Para no dejar el círculo sin cerrar quisiera dejar dos pequeñas reflexiones importantes que me suscitaba todo este asunto. Reconozco renunciar a muchas otros pensamientos que se me vienen a la mente, pero el corto espacio me impide aburrirlos demasiado.

Uno. Jean nos pone frente a muchos problemas éticos y políticos detrás del progreso de la tecnología. Creo que lo ético y lo político son caminos de diálogo válido y necesario en el proceso por mirar con crítica lo que hacemos en ámbito técnico. Pero, creo que habría que dar un pasito más atrás. Creo que nos debemos preguntar cuál es el mundo que imaginamos habitar al usar tanto tiempo, tanto dinero y tantas mentes brillantes en el desarrollo de la tecnología.

Con esto, en realidad, propongo una pregunta de carácter antropológico  ¿Qué hombre y que sociedad proyectamos en nuestro quehacer técnico? Además, ¿qué impulsa tanta pasión por la tecnología? No se me malinterprete, no soy tecnófobo. Uso celular, computadora, aviones para viajar a visitar mi familia y muchos aparatos electrónicos que hacen mi vida más fácil y eficiente. No obstante, me pregunto si algunas de los problemas sociales que tenemos hoy como fruto de la técnica, no se habrían podido evitar si nos planteamos la pregunta por ¿Quiénes queremos ser? Es una pregunta que tenemos derecho a hacernos sin ser tildados de retrógrados o de resistirnos al cambio o al progreso de la ciencia. Aquí, además, me parece que una reflexión sobre la responsabilidad humana podría ser un camino fecundo de diálogo con la ciencia.

Dos. Creo que las preguntas se hacen dentro y fuera de la ciencia. Es verdad que haciendo un juego de video puede uno no necesariamente estar buscando el sentido del mundo, de Dios y de sí mismo; al menos no explícitamente. Sin embargo, el hombre es siempre el mismo y por eso este sentado, parado, jugando o leyendo sigue llevando en sí las preguntas. Entiendo que Jean hace una distinción epistemológica. La ciencia de la computación estudia lo que se puede hacer con las computadoras, no a Dios, ni al hombre ni a la política. Sin embargo, creo que aun no estudiándolas las presupone todas. Incluso, me atrevo a decir, sin ellas, no tendría sentido.

Por ello, me parece muy relevante que plantee el ámbito de la arquitectura de las máquinas como un lugar en donde debemos debatir más. En el fondo, un punto nodal en donde las ciencias humanas y la Computer Science hallan un lugar fecundo de encuentro para un diálogo responsable, honesto y respetuoso. Creo que hay buscar más de estos nodos y la Universidad me parece el lugar indicado para hacerlo.

Juan David Quiceno Osorio
Juan David Quiceno Osorio

Magister en Filosofía por la Universidad Católica San Antonio de Murcia, España. Filósofo y Teólogo por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Actualmente realiza su tesis de doctorado en Filosofía en la Universidad de Navarra en el pensamiento del filósofo francés Paul Ricoeur. Es profesor de Antropología Filosófica y encargado de investigación en el Departamento de Humanidades de la Universidad Católica San Pablo.

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