Por: Ronal Arela Bobadilla

Impacto de la informalidad laboral en el déficit de vivienda a nivel nacional

INTRODUCCIÓN

El déficit de vivienda no es un asunto trivial para el bienestar de las personas y el desarrollo económico y social. Como señala Hammam (2014), las viviendas afectan la habitabilidad de las ciudades y la productividad de sus economías. Una de las manifestaciones del fracaso de las ciudades para acomodar las necesidades de vivienda de las poblaciones urbanas en crecimiento se manifiesta en la proliferación de asentamientos informales de alta densidad y con servicios inexistentes o de mala calidad (Hammam, 2014). En particular, el déficit de viviendas adecuadas puede fomentar la criminalidad, los bajos niveles educativos en los hijos, entre otras consecuencias socialmente negativas Vivienda(Chazovachii, 2011).

Las economías de las ciudades influyen en la demanda de vivienda y, al mismo tiempo, la flexibilidad de la oferta de vivienda afecta la actividad económica y el crecimiento urbano. Por ejemplo, con relación al caso brasilero, Martine y McGranahan (2010) argumentan que la falta de decisión de preparase para el crecimiento masivo [de la transición urbana] no solo ha hecho innecesariamente traumática la transición urbana, sino que ha dejado un legado de problemas sociales y ambientales que impiden al país beneficiarse de todas las ventajas inherentes a la urbanización.

Nuestras estimaciones realizadas para el año 2014 indican que el déficit de viviendas en Perú es de 1,920,343 hogares que residen en vivienda deficitarias. En los últimos años, los esfuerzos por disminuir el déficit de vivienda realizados por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (Gestión, 2014) han dado resultados, y en el futuro, figuras contractuales, como el leasing inmobiliario, buscan seguir reduciendo este problema (Gestión, 2015). Así, el gráfico 1 muestra la evolución de la participación del déficit de vivienda a nivel nacional y en Arequipa entre 2011 y 2014.

Gráfico 1: evolución del déficit de vivienda a nivel nacional y en Arequipa

grafiquin1

Fuente: cálculos estimados usando las Encuestas Nacionales de Hogares.
Elaboración: propia.

Sin embargo, reducir el déficit de vivienda requiere un entendimiento de la magnitud (o magnitudes), las características de ese déficit y de sus causas probables. En particular, la falta de acceso a mercados financieros podría ser un factor decisivo (Dagupta, Somik y Lozano-Gracia, 2014). Vinculado al tema del acceso al financiamiento, está la dificultad para demostrar un flujo de ingresos predecible, lo que se asocia con la informalidad laboral.

Muestra de esto es la proporción del déficit que representan los hogares informales –cuyo jefe de hogar trabaja en condiciones informales–. Así, a nivel nacional, el 75.5% de los hogares con vivienda deficitarias son informales:

Tabla 1: situación de formalidad según déficit de vivienda, 2014
Vivienda no deficitaria
Vivienda deficitaria
Total
Jefe de hogar con empleo informal
70.1%
75.5%
71.4%
Jefe de hogar con empleo formal
29.9%
24.5%
28.6%
Total
100.0%
100.0%
100.0%
5,169,598
1,707,411
6,877,009
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares 2014.
Elaboración: propia.

Por otro lado, puede analizarse a la calidad de la vivienda que utiliza un hogar como una elección en el nivel de consumo del bien. Así, la elección en el nivel de consumo del bien “vivienda” puede ser analizado desde el punto de vista de la teoría microeconómica del consumidor, en donde un consumo bajo implica estar cerca al déficit y un consumo alto estar lejos del déficit de vivienda. Entonces, la elección del nivel de vivienda actual nace de la optimización de la función de utilidad del consumidor (hogar) sujeta a una restricción presupuestaria (Laszek, 2013) o un ingreso disponible. Por otro lado, Laszek también indica que el hogar puede ser entendido como un bien de inversión; sin embargo, la elección de los hogares cercanos al déficit parece no formar parte de este tipo de análisis, ya que, en condiciones deplorables, es más probable que un hogar vea al hogar como un bien de consumo duradero antes que un bien de inversión.

Entonces, nuestro análisis microeconómico se basa en estimar los impactos de la informalidad en primera instancia en la restricción presupuestaria o ingreso disponible del hogar y como se ve afectada la decisión del hogar. El análisis bajo este marco nos permitirá construir un modelo explicativo del déficit de vivienda y entender los determinantes y posibles aristas importantes para incentivar el consumo de viviendas de mejor calidad.

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