Si miramos profundamente el fenómeno de la corrupción, nos daremos cuenta que este mal contrasta radicalmente con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. ¿Por qué afirmamos esto? Porque la corrupción:

  • “instrumentaliza a la persona humana utilizándola con desprecio para conseguir intereses egoístas.
  • Impide la consecución del bien común porque se le opone con criterios individualistas, de cinismo egoísta y de ilícitos intereses de parte.
  • Contradice la solidaridad, porque produce injusticia y pobreza, y la subsidiaridad porque no respeta los diversos roles sociales e institucionales, sino que más bien los corrompe.

    Fuente Pixabay
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  • Va también contra la opción preferencial por los pobres porque impide que los recursos destinados a ellos lleguen correctamente.
  • En fin, la corrupción es contraria al destino universal de los bienes

(Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2016: 8).

La Doctrina Social de la Iglesia también nos recuerda que es nuestro deber esforzarnos por construir una sociedad cuyas estructuras faciliten al hombre luchar contra el mal, y elegir el bien. Pero también nos hace darnos cuenta que las estructuras sociales o los sistemas políticos y económicos, por ellos mismos nunca van a producir el bien. Sino que siempre van a necesitar la intervención moral del hombre, quien iluminado y fortalecido por la gracia de Dios, transmite a la sociedad los valores como el bien, la verdad, la solidaridad, la gratuidad, y así podemos dar vida a esas estructuras sociales.

Daño moral y cultural

No cabe duda que la corrupción realiza un “grave daño” económico al desarrollo social, y que sin duda alguna es una de las causas del subdesarrollo y la pobreza. Pero, al mismo tiempo, no hay que olvidar que sus efectos son más negativos sobre los bienes inmateriales.

“No se trata sólo de un proceso que debilita el sistema económico: la corrupción impide la promoción de la persona y hace que las sociedades sean menos justas y menos abiertas” (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2016: 4).

Efectivamente los aspectos humanos y cualitativos son los más afectados por la corrupción, como lo vemos en el caso de la corrupción política ya que esta…

…“traiciona al mismo tiempo los principios de la moral y las normas de la justicia social; compromete el correcto funcionamiento del Estado, influyendo negativamente en la relación entre gobernantes y gobernados; introduce una creciente desconfianza respecto a las instituciones públicas, causando un progresivo menosprecio de los ciudadanos por la política y sus representantes, con el consiguiente debilitamiento de las instituciones” (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2005: 411).

BIBLIOGRAFÍA

Pontificio Consejo Justicia y Paz. (2005). Compendio de Doctrina Social de la Iglesia. Roma. Retrieved from http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html