El Papa Benedicto XVI en las Naciones Unidas
El Papa Benedicto XVI en las Naciones Unidas

⌊Fuente: Aceprensa⌋

Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y ex secretario particular del Papa Ratzinger, realiza una intervención acerca de “Los discursos políticos de Benedicto XVI en sus viajes al extranjero”. Nos presenta los fundamentos de la exigencia de Benedicto XVI para que los creyentes participen en el diálogo público democrático con instrumentos universales y accesibles a todos: razón y naturaleza, en su correlación.

En una Jornada de estudio promovida por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), ha intervenido Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y ex secretario particular del Papa Ratzinger, sobre el tema “Los discursos políticos de Benedicto XVI en sus viajes al extranjero”.

He aquí un fragmento de su intervención:

“En la historia, los ordenamientos jurídicos han estado casi siempre basados en un motivo religioso: sobre la base de una referencia a la divinidad se decide lo que es justo entre los hombres. Contrariamente a otras grandes religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado o a la sociedad un derecho revelado, un ordenamiento jurídico derivado de una revelación. En vez de eso, ha remitido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho, ha remitido a la armonía entre razón objetiva y subjetiva, una armonía que presupone que ambas están fundadas en la Razón creadora de Dios” (Discurso de Benedicto XVI en el Bundestag de Berlín, 22-09-2011).

En este pasaje se recoge el centro del pensamiento de Benedicto XVI sobre la contribución que la religión ofrece al debate público y, en particular, a la construcción del orden jurídico. Aquí se muestra la originalidad del cristianismo respecto a otras religiones, una originalidad que a menudo pasa inadvertida no solo a los comentaristas no creyentes, sino también a los propios cristianos: no la revelación sino “la razón y la naturaleza en su correlación construyen la fuente jurídica válida para todos”, afirma poco después Benedicto XVI en el mismo discurso.

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