R. Moro Visconti

Universidad Católica de Milán

La pobreza no coincide con la simple desigualdad y está relacionada con las condiciones de desventaja, a causa de la posición social y de la falta de actividad con la cual adquirir y mantener un set mínimo de condiciones básicas –como la alimentación, la instrucción, el vestuario, la habitación, el acceso a los servicios sanitarios básicos– que impiden a los pobres participar plenamente del mercado del trabajo y del crédito. De aquí la importancia de la microfinanciación.

Para comprender las causas de la pobreza hay que referirse a muchos factores y para ello sirven varios análisis coligados, dada la cantidad de facetas del fenómeno. También es necesario un acercamiento holístico y enfocado sobre el pobre, recordando siempre que las estrategias de desarrollo en sentido único no funcionan.

Después de la experiencia de pioneros de la Grameen Bank, hace alrededor de 30 años, la microfinanciación ha llegado a la edad adulta, y millares de instituciones de microfinanciación (MFIs) compiten entre ellas en un mercado en el cual la demanda de servicios financieros para los más pobres —a diferencia de la oferta— es potencialmente ilimitada.

dinamicas_riesgomicrofinanzas_1Si por un lado el éxito de la microfinanciación ha superado cualquier expectativa, quedan todavía en el tapete importantes problemas, y el camino hacia el objetivo óptimo de la maximización del soporte para los más pobres, combinado con la sostenibilidad financiera está todavía lleno de obstáculos.

La microfinanciación puede ayudar a reducir la pobreza, a pesar de no ser una solución apta para todos o una varita mágica para su completa erradicación, también por el hecho de que cada pobre no es un potencial empresario en espera de ser descubierto y con el deseo de ser financiado.

El perfume seductor del dinero

Con su perfume seductor, el dinero simboliza la posesión, y su acumulación mide la riqueza material. La percepción del valor del dinero cambia notablemente en los diferentes lugares y contextos culturales, inclusive, si la avidez es un trato característico de la naturaleza humana y el dinero es su tangible ícono. El dinero puede corromper los ideales y fascina a los actores de la microfinanciación hasta el punto de hacerles abandonar la tendencia a la mission. Nace la tentación, a la cual difícilmente se resiste, de ganar más, abandonando los clientes pobres a favor de los más ricos, aumentando la economía de escala mediante un cambio de paradigma que olvida el desarrollo en su plenitud, también mediante un cambio del mix de los stakeholders. Según la Encíclica Caritas in veritate, n. 40: “Hay que evitar que el motivo del empleo de los recursos financieros sea especulativo y ceda a la tentación de buscar únicamente un beneficio inmediato, y no también la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, su propio servicio a la economía real y la atención a la promoción, en modo adecuado y oportuno, de iniciativas económicas también en los países necesitados de desarrollo”.

Las MFIs responsables, que saben unir razón y sentimiento, conocen bien que un aumento de la especulación y el abandono de la mission provocan un impacto directo sobre los clientes más vulnerables, particularmente si son mujeres.

El delicado equilibrio entre soporte a los pobres y sostenibilidad financiera está fuertemente influenciado por el potencial cambio de paradigma: la codicia favorece la sostenibilidad financiera de las MFIs, pero la ayuda excesiva puede minar su posibilidad de supervivencia.

dinamicas_riesgomicrofinanzas_2La cuestión fundamental es cómo las instituciones de microfinanciación viven la mission de acercarse a los pobres, teniendo presente que el aumento de ganancia tiende a empeorar las ayudas suministradas.

Mohamad Yunus recuerda que, en cada esquema de crédito, ocurre que los clientes menos pobres tienden a excluir a los más pobres: sin subsidios, por lo menos temporales, no hay comparación.

Las instituciones financieras alternativas tienen un límite doble: además de sus objetivos financieros, tienen también los objetivos de desarrollo o sociales. Ambas prestaciones, financiera y social, son importantes y complementarias entre sí: por un lado, sin la sostenibilidad financiera, las MFIs secan sus recursos y pueden, inclusive, morir, salvo que sean mantenidas vivas artificialmente por parte de donadores; mientras que, por otro lado, si los objetivos sociales se abandonan, las MFIs pierden su alma y se vuelven otra cosa diferente.

Como decía Aristóteles: “Tirar el dinero es fácil y todos tenemos esta capacidad. Pero decidir a quién dárselo, en qué medida dárselo, cuándo, para qué finalidad y cómo, no es fácil ni todos tienen tal capacidad”.

La tentación de abandonar los objetivos sociales

Inclusive, si las MFIs tienen sólidos ideales y una mission estratégica, sus objetivos sociales, puestos bajo stress por los desafíos del contexto, pueden ser fácilmente atraídos por las seducciones comerciales.

La tentación de abandonar los objetivos sociales, orientando los fondos hacia objetivos más lucrativos, representa una constante amenaza para los pobres, acostumbrados a ser desatendidos. La llave para evitar las tentaciones de reorientar la mission consiste en un esfuerzo sinérgico de todos los stakeholders para conservar los principios de base de las MFIs, adaptándolos a los desafíos y a los cambios, pero sin modificar su sustancia fundamental.

Una reorientación de la mission se produce cuando las MFIs abandonan los clientes pobres, y tiende a aumentar cuando éstas buscan beneficios más grandes y sus costos promedios se vuelven más elevados.

La importancia del cliente puede ser substituida por la importancia del producto y por su crecimiento, y las MFIs pueden tener la tentación de abandonar a sus clientes pobres.

El cambio de la mission puede, también, ser una subrepticia respuesta a la ineficiencia. Malos managers, que no tienen la capacidad de dar un servicio a los pobres, pueden, verdaderamente, tener la tentación de esconder sus errores detrás del aumento de las inversiones, abandonando a los pobres en vista de ganancias de otro tipo, en segmentos marginales más rentables. Si las MFIs se vuelven más eficientes, es posible aumentar los préstamos para los clientes más pobres, dándoles ayuda de manera sostenible.

dinamicas_riesgomicrofinanzas_3¿Las finanzas para los pobres pueden ser subsidiadas?

Evidencias empíricas muestran que el suministro de servicios financieros a los pobres requiere subsidios —por ejemplo, financiaciones facilitadas—, por lo menos para el start up de simples y, muchas veces, informales actividades bancarias que pueden transformarse, progresivamente, en MFIs regulares, siguiendo un gradual recorrido virtuoso. Los subsidios pueden incluir garantías para capacity building, audit, selección del personal, office building, inversiones, etc., así como también para la financiación del pasaje de las ONG a bancos autorizados. Esto ha sido también el caso del famoso paradigma Grameen Bank, que hasta ahora está subsidiado con tasas de intereses muy bajas.

El subsidio es inevitable pero representa también un mecanismo de start up peligroso, no solo porque puede despojar y humillar a los pobres, sino porque también puede dañar y torcer el trabajo regular de la microfinanciación para los no tan pobres, con efectos colaterales (corrupción, comportamientos engañosos y de oportunismo que generan problemas bien conocidos, tales como la falta de transparencia y de meritocracia…) que dañan, inclusive, a los verdaderos pobres.

También, el capital subsidiado tiene un costo escondido, dado que los shareholders que actúan como sponsors deben conseguir el dinero que colocan después en la MFI, sufriendo costos reales de mercado y el daño por las pérdidas de los potenciales ingresos por inversiones alternativas. La opinión que el capital colocado en las MFIs patrocinadas no está gravado por costos, es equivocada y engañosa. La trasformación en instituciones gananciales es menos costosa de lo que parecería, dado que el costo resulta de la diferencia entre los costos de patrocinio y los costos para el capital orientado a las utilidades.

De todas formas, el crédito no es el único y, ni siquiera, el principal servicio financiero que los pobres necesitan. Los subsidios pueden ser gastados de mejor manera creando un sano contexto financiero, en el cual, el ahorro funcione de paracaídas para quien obtiene los préstamos, y como fuente interna de recursos mediante intermediaciones bancarias locales. Se podría seguir así —inclusive si en escala reducida— el simple mecanismo de un banco estándar que recoja el dinero de los depósitos y los administre mediante préstamos selectivos.

La relación entre donadores (sean individuos, sean ONG organizadas) y los pobres es muy compleja, no solo por los evidentes problemas de distribución del capital sino también por cuestiones motivadoras y psicológicas, más difíciles de medir y descubrir pero, probablemente, más importantes.

El corazón de los donadores, a veces, supera sus bolsillos, y un análisis racional de la situación muestra las consecuencias negativas que pueden prevalecer, no obstante las mejores intenciones, dañando a los pobres y creando una dependencia efímera. Algunos donadores piensan utilizar los subsidios en medida moderada y solo en la fase de start up, cuando las instituciones son demasiado jóvenes para poder caminar con sus propias piernas.

Según la Caritas in veritate, n. 45: “Se desarrolla una ‘finanza ética’, sobre todo mediante el microcrédito y, más en general, la microfinanciación. Estos procesos son apreciados y merecen un amplio apoyo. Sus efectos positivos llegan también a las áreas menos desarrolladas de la tierra. Conviene, sin embargo, elaborar un criterio de discernimiento válido, pues se nota un cierto abuso del adjetivo ‘ético’”. Y prosigue, n. 65: “la experiencia de la microfinanciación, que hunde sus raíces en la reflexión y en la actuación de los humanistas civiles —pienso sobre todo en el origen de los Montes de Piedad— ha de ser reforzada y actualizada”.

Este artículo debe citarse, según el formato APA, de la siguiente manera:

Visconti, R. Moro (2011): “Dinámicas de riesgo en las microfinanzas ¿Un cambio de la misión hacia inversiones socialmente irresponsables?. En Boletín de Doctrina Social de la Iglesia, año 7, n° 3, pp. 94-97. Arequipa, Perú: Centro de Pensamiento Social Católico de la Universidad Católica San Pablo y Observatorio Internacional Card. Van Thuân. Disponible en el sitio web: