marzo-noticias-2El Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân ha expresado su “gratitud al Señor” por “dar a la Iglesia un nuevo Santo Padre en la persona de Francisco”. En una declaración firmada por mons. Giampaolo Crepaldi, presidente del Observatorio, se destacó la sencillez y humildad como los primeros y elocuentes signos de este nuevo pontificado. De igual forma en el mismo mensaje, el Observatorio garantizó su fidelidad al magisterio papal y la oración para un fructífero ministerio de evangelización sobre todo en este Año de la Fe que nos compromete a encontrar a Cristo y su Evangelio. En todas estas palabras se refleja el espíritu de todos los que conformamos el Cardinal Van Thuân International Network y del que forma parte el Centro de Pensamiento Social Católico de la Universidad Católica San Pablo.

También ha sido necesario aclarar algunas circunstancias e interpretaciones sobre esta etapa de transición entre Benedicto XVI y Francisco. Así lo ha hecho el director del Observatorio, Stefano Fontana, quien reconoció como un error que se esté difundiendo una “interpretación desacralizante” del papado, según la cual, el pontificado se estaría convirtiendo en un cargo meramente funcional. Un ejemplo de esta visión equivocada es la afirmación de que “la grandeza es la santidad, y no la sacralidad: la sacralidad indica distancia, a diferencia de la santidad”. En este sentido “el gesto [de renuncia] del Papa se ha visto, entonces, como el abandono de la sacralidad para pasar a la santidad”.

Ante ello, Fontana aclara que “en la vida de la Iglesia hay tanto lo santo como lo sagrado”. Sin duda, las personas no son sagradas, pero sí acaso santas. Cada fiel está llamado no a sacralizarse a sí mismo sino a santificarse. Pero esto no quiere decir que no existe también lo sagrado, como depósito objetivo de la gracia a que recurrir para ser santos. “La Sagrada Escritura es sagrada. Los sacramentos son sagrados. La Eucaristía es sagrada. El Sagrario y la iglesia como lugar, son sagrados. María es sin duda Santísima, pero también es sagrada porque es Sagrario viviente”.

El director del Observatorio advierte que hablar de santidad cortando los puentes con lo sagrado, o incluso presentar la santidad como el abandono de lo sagrado, es una posición que tiene muchos errores. Significa entregarse a la secularización, que es a menudo una de-sacralización y no por ello conduce a alguna santificación. Y termina preguntando si “¿El papado es fuerte porque es humano, como titulaba algún periódico? No, gracias. El papado es fuerte porque es divino”.

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