Fuente: Vatican insider

Fuente: L’Osservatore Romano

En su mensaje “Urbi et Orbi”, ante más de 100 mil personas, el Papa Francisco pidió la paz para los países bajo la violencia y el terrorismo presente en Venezuela, Irak, Bélgica, Yemen, Ucrania, Medio Oriente y África, advirtiendo que sólo la infinita misericordia puede salvar del odio y de la muerte.

El Santo Padre encomendó a Dios los procesos de diálogo en Siria, para que recojan frutos de paz y se emprenda una construcción de una sociedad fraterna, respetuosa de la dignidad humana y los derechos de los ciudadanos. Por otra parte, llamó a una mejoría en las relaciones entre israelíes y palestinos en Tierra Santa y aunar esfuerzos para el cese definitivo de la guerra en Ucrania, ofreciendo apoyo en iniciativas de ayuda humanitaria y la liberación de personas detenidas.

En su mensaje pascual se dirigió también al pueblo venezolano, a quienes animó a trabajar por el bien común, promoviendo en “todo lugar la cultura del encuentro, la justicia y el respeto recíproco, lo único que puede asegurar el bienestar espiritual y material de los ciudadanos”.

Además, llamó a no olvidar a los refugiados y emigrantes a causa de la guerra, la pobreza y la injusticia social, y tenerlos presentes en la próxima Cumbre Mundial Humanitaria , así como a los perseguidos por su fidelidad a Cristo, invitándonos a “escuchar las palabras consoladoras del Señor: No tengáis miedo. ¡Yo he vencido al mundo! Hoy es el día brillante de esta victoria, porque Cristo ha derrotado a la muerte y su resurrección ha hecho resplandecer la vida y la inmortalidad”.

Finalmente, el Sumo Pontífice recordó a los ancianos y jóvenes que perdieron la esperanza o parece faltarles futuro las palabras de Nuestro Señor: “Mira, hago nuevas todas las cosas… al que tenga sed yo le daré de la fuente del agua de la vida gratuitamente”.

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