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¿La humildad podría ser un elemento importante para las decisiones empresariales? Podría parecer que no, en un mundo altamente competitivo que exige otras virtudes de la dirección empresarial.

Sin embargo el profesor del IESE Antonio Argandoña opina que “el líder humilde es precisamente la persona más capacitada para transformar su empresa en una organización rentable, respetada y de éxito”.

En un reciente paper publicado en el Journal of Business Ethics, Agandoña enseña que los ejecutivos humildes presentan cuatro cualidades valiosas para el ejercicio de la dirección:

  1. Conocen bien a su empresa y a sí mismos: Es decir conocen las fortalezas y las debilidades de la organización y de sus miembros, por eso son quienes cometen menos errores y aprenden de ellos. 2. Son estables y confiables: Confían en su capacidad, son muy ecuánimes y coherentes. 3. Nunca dejan de mejorar: Les gusta siempre mejorar, conocen de sus carencias pero esto no los desmotiva si no que los impulsa a ser cada vez mejores. 4. Ayudan a su equipo y a toda su organización a mejorar: La humildad elimina barreras y genera confianza entre todos los trabajadores y esto ayudará a que los miembros del equipo se sientan libres y sepan que su opinión siempre será escuchada.

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