Diego Arias Padilla
Universidad Católica San Pablo

4_1_Focus_AriasAcerca de la responsabilidad social de la empresa se ha escrito mucho y, en todo caso, podríamos pensar que las herramientas creadas para su aplicación y medición cumplen su objetivo. La RSE (Responsabilidad Social de la Empresa) es un concepto dinámico que se sigue adaptando al curso empresarial y se ve afectado por las crisis económicas y financieras que aún persisten en el mundo. Sin embargo, debemos destacar que desde la Doctrina Social de la Iglesia no todas las formas de RSE son aceptadas y no todas constituyen parte de un verdadero cambio social dentro del sector empresarial.

Ya lo hizo notar el Santo Padre en la encíclica Caritas in veritateal afirmar que no todos los planteamientos éticos que guían hoy el debate sobre la responsabilidad social de la empresa son aceptables según la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia1; ello debería llevarnos a pensar lo siguiente: ¿basta que existan las iniciativas de RSE para poder creer en ella?, podemos decir que la RSE ha ganado finalmente la batalla de las ideas al estar presente en casi todas las empresas grandes del mundo? El problema es que es probable que la pregunta para algunas empresas sea otra y que, en determinados casos, esta sea la principal vía para realizar o no la RSE: ¿es la RSE rentable para la empresa?

La cuestión no deja de ser legítima y necesaria, visto que es el beneficio o la rentabilidad el indicador fundamental de la empresa; sin embargo, al convertirse este en el único factor o motivo por el cual una empresa, finalmente, se decanta por realizar o tomar en serio la RSE, entonces sí hay un problema. Por ello, pienso que el análisis de la RSE debe partir desde la motivación a realizarla, ya que ello será parte fundamental de la sostenibilidad del modelo o de su aplicación en el tiempo.

1. Las motivaciones de la RSE

4_2_ResponsabilidadSocialSiendo crudos e injustos, podríamos decir que la RSE finalmente motiva porque genera un incremento en la rentabilidad de las empresas que la aplican. Ahora, sabemos de antemano que ello no es del todo cierto, ya que existen empresas que no se denominan necesariamente profit o non profit; se encuentran justo en ese espacio, el cual, el Papa, en la Caritas in veritate, pide que se lo tenga en cuenta. Es cierto, hay empresas que forman parte de un círculo que cree fielmente que no se puede tener una empresa sana en una sociedad enferma y, además, se toman muy en serio su papel de institución intermedia, importante para el desarrollo de las personas dentro de la comunidad en la que laboran; un ejemplo claro, son las empresas que forman parte de la economía de comunión, impulsada por Chiara Lubich.

Sin embargo, por otro lado, quizá en el grueso de las empresas en el mundo, tenemos a las instituciones que siguen la RSE por otro tipo de motivos. ¿Cuáles son estos motivos? Siguiendo a Pablo Ferreiro y Manuel Alcázar, existen tres tipos de motivos: extrínsecos, intrínsecos y trascendentales2. El primero se relaciona estrechamente a las necesidades materiales o físicas, es decir, que el impulso a realizar la acción está determinado por lograr solo esa acción; por ejemplo, lo que nos motiva a abrigarnos es, en efecto, el acto de estar abrigados y nada más.Siendo crudos e injustos, podríamos decir que la RSE finalmente motiva porque genera un incremento en la rentabilidad de las empresas que la aplican. Ahora, sabemos de antemano que ello no es del todo cierto, ya que existen empresas que no se denominan necesariamente profit o non profit; se encuentran justo en ese espacio, el cual, el Papa, en la Caritas in veritate, pide que se lo tenga en cuenta. Es cierto, hay empresas que forman parte de un círculo que cree fielmente que no se puede tener una empresa sana en una sociedad enferma y, además, se toman muy en serio su papel de institución intermedia, importante para el desarrollo de las personas dentro de la comunidad en la que laboran; un ejemplo claro, son las empresas que forman parte de la economía de comunión, impulsada por Chiara Lubich.

Los motivos intrínsecos, por el contrario, buscan realizar la acción por el cambio que se logra en la persona que lo realiza, es decir, que está relacionado a las necesidades cognoscitivas; por ejemplo, una persona siente el deseo de aprender a conducir porque quiere tener ese nuevo conocimiento, conducir un vehículo. Por último, el motivo trascendental trata sobre los impulsos por el cual la persona acciona por el cambio que pueda lograr en otra, en alguien más, no en uno mismo; por ejemplo, enseñar a otra persona una tarea que esta no sabe.

Como podemos observar, todos actuamos por una mezcla de esas tres combinaciones, sin embargo, siempre va a haber alguna que predomina. Existe una posibilidad de que el motivo a realizar la RSE de algunas empresas no pase necesariamente por un motivo trascendental, es más, podríamos decir que solo algunas llegan al intrínseco. Un ejemplo de ello es como la RSE motiva, sobre todo, solo por resultados monetarios o por el beneficio. Una muestra de esto lo vemos visiblemente en las conclusiones de la investigación sobre ciudadanía corporativa, presentada por The Economist en el 2008; en ella, las conclusiones sugieren una serie de pasos para las compañías que desean conseguir una utilidad por parte de la aplicación de la RSE3.

Los críticos a la RSE mencionaban justamente que ella podría desvirtuarse y finalmente, distorsionar la visión de la empresa, ya que lograría ser una excusa para encubrir las acciones inescrupulosas de los managers4. Si vemos que los motivos a la acción de la RSE son los extrínsecos y los intrínsecos, podríamos estar frente a un encubrimiento de algunas acciones. La ruptura se dará esencialmente en la sostenibilidad de la fórmula de RSE. Si finalmente el motivo de la RSE es el mencionado, no deberíamos tener mayores expectativas en la sostenibilidad de la teoría; o peor aún, ella puede ser vista —como actualmente lo es— como una herramienta de medición de las empresas, que de ser medidas en la manera correcta y comunicadas adecuadamente, estarían presentes en cuantos eventos existen de RSE. El problema de todo ello es que la cuestión de la motivación de la RSE es exclusiva a ámbitos académicos, donde la discusión, más allá de nuevos métodos y aportes a la teoría, no podrá ejercer ese cambio dentro de las empresas. La reflexión se queda en el pensamiento y se deja seguir adelante con una RSE mal motivada, pensando que es mucho mejor dejar que, al menos, ella exista en la sociedad empresarial; pero como mencioné antes, si es así, no sabremos hasta cuando se mantendrá.

4_3_ResponsabilidadSocialLa RSE merece ser acompañada en las empresas que la aplican, porque es legítimo entender que las empresas inicien su proceso hacia la RSE al ser motivadas por el beneficio que puedan obtener, pero ello no debe quedar ahí. La RSE tiene tres etapas de aplicación: por la fuerza, por conveniencia y por convicción. Es en la primera en la que la empresa es forzada a tomar decisiones socialmente responsables, ya que existe una presión por parte del mercado, además de los consumidores; luego, al ver que finalmente dio resultado, las acciones se dan por conveniencia y es exactamente en esta etapa que las empresas se quedan y no dan el paso último a la convicción. Por ello, es esencial el acompañamiento durante todo el proceso, para luego, y en concordancia con el principio de subsidiariedad, dejar a la empresa solo cuando esta ya realice la RSE por convicción y esté totalmente de acuerdo en que la RSE, más allá de una teoría o filosofía, es, en realidad, la manera en que los negocios se llevan a cabo.


2. El fondo ético de la RSE

La RSE merece ser acompañada en las empresas que la aplican, porque es legítimo entender que las empresas inicien su proceso hacia la RSE al ser motivadas por el beneficio que puedan obtener, pero ello no debe quedar ahí. La RSE tiene tres etapas de aplicación: por la fuerza, por conveniencia y por convicción. Es en la primera en la que la empresa es forzada a tomar decisiones socialmente responsables, ya que existe una presión por parte del mercado, además de los consumidores; luego, al ver que finalmente dio resultado, las acciones se dan por conveniencia y es exactamente en esta etapa que las empresas se quedan y no dan el paso último a la convicción. Por ello, es esencial el acompañamiento durante todo el proceso, para luego, y en concordancia con el principio de subsidiariedad, dejar a la empresa solo cuando esta ya realice la RSE por convicción y esté totalmente de acuerdo en que la RSE, más allá de una teoría o filosofía, es, en realidad, la manera en que los negocios se llevan a cabo.

Siguiendo a Argandoña, la RSE tiene un contenido ético5; además, este no puede ser cualquiera y lo menciona también el Papa en la Caritas in veritate6, el trasfondo ético que tiene la RSE debe ser una ética que responda a las necesidades reales del ser humano y que sea capaz de darle el lugar que tiene en la sociedad. ¿Cómo podemos darle un sentido ético a la RSE si la manera en la que se aplica es como si se tratase solo de un instrumento?

Ahora, recordando un poco la teoría de la agencia, podemos entender que en la empresa, vista desde esa teoría, se compatibilizan armoniosamente los objetivos de los stakeholders con los de susmanagers subordinados, enfatizando el aspecto legal-contractual de la empresa7; ello es insuficiente para sostener la RSE en su manera aplicativa porque sabemos que la misma depende mucho de trascender el contrato, es ir más allá de lo que la ley pueda pedir u obligar a la empresa. Sin embargo, podríamos entender que si la RSE es un instrumento, bastaría con cumplirlo o con medirlo, como si se tratase de un contrato. La teoría de los stakeholders, es la que domina el mercado mundial en la RSE, es a través de ella que se aplica la RSE en los negocios; pero, ¿será suficiente para sostener la RSE en el tiempo? Recordemos que esta teoría concentra la interrelación humana y la capacidad de crecer en una red de relaciones y exige que exista un cuidado de los stakeholders, lo cual es correcto.

La propuesta de la teoría es necesaria para la estabilidad de la empresa, no obstante, regresamos a la cuestión inicial; debemos revisar el motivo del manager para tomar acuerdos con los stakeholders, si el motivo no está claro o responde a intereses puramente económicos, la teoría de los stakeholders será de manera muy simple la suma de contratos entre la empresa y los grupos de interés.

4_4_ResponsabilidadSocialNo podemos encontrar una consecuencia, tanto en la teoría de la agencia o la teoría de los stakeholders, hacia una base ética real para la RSE, quizá porque no lo permite, o quizá (siendo aún más peligroso) porque no lo considera necesario. Debemos entender que la ética en los negocios es previa a la realización de la RSE y, finalmente, esta será determinada e influenciada por el principio ético que se aplique en la empresa. Sabemos que existen varios principios éticos, algunos de ellos bastante manipuladores e inhumanos, como el utilitarismo y el relativismo; no deberíamos sorprendernos si existe una toma de decisiones empresariales basadas en esos principios y, en algunos casos, que no haya un análisis profundo de la ética aplicada dentro de la empresa. No basta contar con un código ético.

La ética responde a la acción de la persona. Por ello, caemos en la cuenta de que al final es la persona quien toma la decisión de ser ético o no; por lo tanto, el paso previo sería entender y saber cómo la persona se comporta dentro de la empresa. Para esto es fundamental conocer el conjunto de cambios8que se da dentro de la persona después de haber tomado una decisión frente a un dilema moral; ello se forja en el carácter de la persona que es parte de las virtudes morales que esta tiene, desarrollando así la ética de la virtud, que se enfoca en el tipo de personas que deberíamos ser y no en las acciones específicas, se basa en buen carácter, motivos y valores centrales9.No podemos encontrar una consecuencia, tanto en la teoría de la agencia o la teoría de los stakeholders, hacia una base ética real para la RSE, quizá porque no lo permite, o quizá (siendo aún más peligroso) porque no lo considera necesario. Debemos entender que la ética en los negocios es previa a la realización de la RSE y, finalmente, esta será determinada e influenciada por el principio ético que se aplique en la empresa. Sabemos que existen varios principios éticos, algunos de ellos bastante manipuladores e inhumanos, como el utilitarismo y el relativismo; no deberíamos sorprendernos si existe una toma de decisiones empresariales basadas en esos principios y, en algunos casos, que no haya un análisis profundo de la ética aplicada dentro de la empresa. No basta contar con un código ético.

3. La Doctrina Social de la Iglesia como propuesta

La DSI (Doctrina Social de la Iglesia) tiene mucho que decir; hemos visto que el problema de la RSE es, en primer lugar, la motivación para implementarla y, en segundo lugar, la base ética que tiene; si se carece de ambas o si no son las adecuadas, la RSE no será sostenible en el tiempo. Una manera para que ella sea sostenible es tomar en cuenta lo que la DSI propone. En primera instancia, la mayor contribución de la DSI a la empresa es la de considerarla una comunidad de personas donde todos son conscientes de que el lugar en el que trabajan representa un bien para todos y no una estructura que permite satisfacer exclusivamente el interés personal de algunos10. Es decir, que la integración o asociación que se puede dar dentro de la empresa no se da debido a una conveniencia o a un sistema de contratos; se trata entonces de una comunidad donde las acciones serán realizadas en base a la gratuidad y reciprocidad. La RSE se puede mover en parámetros de gratuidad a través de la comunidad. Para que ello ocurra y sea real, es necesario darle al ser humano el lugar que debe tener dentro de la empresa, esta centralidad de la persona le daría a la RSE ese objetivo ulterior para sus decisiones y proyectos. Lo más importante sería no la armonía entre los stakeholders sino el bienestar y la centralidad de la persona. El camino para lograr esto es través de la aplicación de los principios de la DSI.

Son los principios los que nos pueden servir, no solo como pilares sino también como guía organizativa. Para ello debemos entenderlos, comprenderlos y estudiarlos en su conjunto, sin dejar de lado a ninguno. Es posible poder ver una empresa que se guíe por el bien común, la subsidiariedad, la solidaridad y donde todo gira en base al respeto y a la dignidad de la persona humana. Podemos pensar en una RSE que sea aplicada y desarrollada, buscando cada uno de los principios de la DSI, para ello necesitamos más presencia de católicos en las corporaciones, porque no solo hay un vacío que se siente en la comunidad política, el ámbito empresarial necesita de estos principios y de las personas que quieran aplicarlos.

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1 Ver Benedicto XVI, Caritas in veritate, 40.
2 Ver Pablo Ferreiro y Manuel Alcázar, Gobierno de personas, Universidad de Piura, Lima 2005, p. 56.
3 Ver Corporate citizenship: Profiting from a sustainable business, The Economist, p. 22.
4 Ver Stefano Zamagni, L’economía del bene comune, Città Nuova, Roma 2007, p. 150.
5 Ver Antonio Argandoña, La Responsabilidad Social de la Empresa en la encíclica “Caritas in veritate”, Documento de investigación, IESE, Barcelona 2010.
6 Ver Benedicto XVI, ob. cit., n. 40.
7 Ver Gianni Manzone, La responsabilidad de la empresa, Universidad Católica San Pablo, Arequipa 2007, p. 119.
8 Ver Antonio Argandoña, La ética y la toma de decisiones en la empresa, Documento Ocasional, IESE, Barcelona 2011.
9 Joseph Weiss, Ética en los negocios, Thomson, México 2006, p. 131.
10 Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 338.

 

Este artículo debe citarse, según el formato APA, de la siguiente manera:

Arias Padilla, Diego (2011): “Las motivaciones de la Responsabilidad Social de la Empresa”. En Boletín de Doctrina Social de la Iglesia, año 7, n° 3, pp. 86-90. Arequipa, Perú: Centro de Pensamiento Social Católico de la Universidad Católica San Pablo y Observatorio Internacional Card. Van Thuân. Disponible en el sitio web: