Luca Zarri
Departamento de Ciencias Económicas
Universidad de Verona

A nivel internacional, el fenómeno del llamado “comercio equo y solidario” (fair trade, en la dicción anglosajona) se configura como una de las expresiones más interesantes de aquel variado universo socio-económico que es considerado como sector non-profit. Se trata de una realidad que nace en Europa en los años sesenta, a partir de algunas importantes experiencias pioneras en Holanda y en el Reino Unido, y que ya desde hace algunos años está conociendo una significativa expansión en el mundo occidental (Costantino y Leproux, 2011). Los datos del último Reporte de la European fair trade association indican que del 2000 al 2005 lo facturado, como consecuencia de las ventas de productos equo-solidarios, ha crecido en un 20 % al año. En particular, existen productos que en algunos países han alcanzado cuotas de mercado importantes: desde la banana en Suiza al café molido en el Reino Unido.

ejemplofairtrade_1Pero, ¿cuál es, exactamente, la lógica en la base del fair trade? ¿Estamos delante de un fenómeno compatible con los principios típicos de una economía de mercado? Para intentar responder a estas legítimas interrogaciones, debemos partir de una descripción sintética de los actores principales y de los elementos distintivos del fair trade. Se definen “equo-solidarios” a aquellos productos (típicamente textiles y alimentarios) que llegan a los países del llamado Norte del mundo después de ser pasados a través de un hilo productivo que busca sostener un número elevado de pequeños productores locales que viven y trabajan, en realidad, en el Sur del mundo. Esta relación, indirecta pero fundamental, entre consumidores del norte y productores del sur del mundo, constituye la esencia del comercio equo y solidario, y logra configurarlo como una forma peculiar e innovadora de “solidaridad mediada por el mercado”: no estamos delante, en realidad, ni a un mecanismo de solidaridad externo al mercado, ni a una lógica operativa que observa al mercado a través de una aproximación clásica orientada a la utilidad. Es el consumo de los productos equo-solidarios por parte de ciudadanos occidentales a favorecer un proceso de inclusión en el mercado de productores locales que, de otra manera, serían, de hecho, marginados, desde el momento en que se encontrarían en una posición grave de desequilibrio, en términos de poder contractual, en las situaciones de los intermediarios financieros y transportadores locales (Becchetti, 2006). Específicamente, estos productores locales se benefician del convenio con los consumidores del norte del mundo, que desean adquirir sus productos del llamado “precio equitativo”, gracias al cual es posible realizar, en el sur del mundo, inversiones en bienes públicos locales y favorecer un crecimiento en el capital humano. Tales productores tienen, además, la posibilidad de acceder a un precioso canal de prefinanciamiento a su producción, sin contar la asistencia técnica y servicios específicos al exportador (Becchetti y Paganetto, 2003).

El comercio equo y solidario representa, por lo tanto, un instrumento potencialmente extraordinario de solidaridad internacional por parte de los consumidores del norte del mundo, a favor de la realidad en vía de desarrollo del sur del planeta. Hoy, en realidad, al interior de las economías del “primer mundo”, el consumidor tiene siempre con más frecuencia la posibilidad de “votar con la billetera” o mejor dicho, exprimir a través de las propias decisiones de adquisición (como también en aquellas de inversión, en el caso del ahorrador) un juicio ético sobre la bondad o, al menos, sobre el comportamiento de quien vende este o aquel producto.

ejemplofairtrade_2Pero, ¿por qué un consumidor debería sostener los costos y decidir utilizar criterios de este tipo en las propias decisiones de compra? La respuesta tiene que ver con el estado de desarrollo alcanzado por la moderna “sociedad del bienestar”. No es en realidad casual que el fair trade nazca en Europa en una época caracterizada por un creciente y difuso bienestar económico en diversos países. Ha sido la propia difusión del bienestar material a grande escala de los últimos decenios del siglo pasado que indujo a un número creciente de ciudadanos occidentales a hacerse guiar, también en las propias decisiones económicas, por una lógica de opción diversa y más compleja, respecto a aquella tradicional (Tondini y Zarri, 2005). En particular , retomando y trasponiendo en este ámbito de análisis una nota de distinción de Erich Fromm, se puede sostener que, muy a menudo, al interior de las sociedades avanzadas de tipo postindustrial, el plan decisivo sobre el cual deberíamos preguntarnos con el fin de comprender las decisiones económicas de las personas, no es tanto aquello del tener sino más bien del ser: aun cuando es llamado a elegir qué bien material comprar, el consumidor occidental es siempre más sensible al impacto de tales decisiones sobre su propia identidad personal y social. Con más frecuencia, desde distintas partes, se caracterizan las economías avanzadas contemporáneas como verdaderas y propias “economías de la identidad”, entre las cuales se distinguen la dimensión existencial del ser, de tener la prominencia sobre aquella adquisición, del tener (Sacco y Pedrini, 2003; Sacco y Viviani, 2003). Es al interior de este amplio proceso de transformación de la lógica del comportamiento de los agentes económicos en la economía postindustrial, que el consumidor llega hasta donde está el fenómeno, y con la billetera revela su propia pertenencia a un modelo de identidad y, al mismo tiempo, expresa un voto de naturaleza ética.

Una de las implicaciones más interesantes del fenómeno que estamos analizando, se refiere al campo de la oferta y, en particular, a la reacción de muchas empresas orientadas hacia la utilidad, a esta creciente necesidad de ética en el campo de la demanda. Un mayor número de empresas profit se han dado cuenta del hecho que dotarse de un perfil identificado como “socialmente responsable”, lejos de representar una decisión irracional y antieconómica, puede traducirse en una arma vencedora en los desafíos, siempre más arduos, de la competición global. A partir de esto, sucedió que el ingreso en el mercado de los pioneros equo solidarios, reveló la existencia de una cuota de mercado significativa de consumidores éticos, empujando así un cierto número de actores tradicionales, orientados a la utilidad y a emprender un camino, en una cierta medida, similar (Becchetti y Paganetto, 2003).

Aún debemos tener en cuenta el hecho de que el proceso evolutivo descrito no es inmune de riesgos. El principal, revelaba Becchetti (2006), es la posibilidad que los importadores del fair trade se dejen vencer por la tentación de presentar como equo-solidario productos que, en realidad, no poseen las características. Si esto sucediese, se trataría de un problema potencialmente serio para el mundo del comercio equo-solidario, sería una situación que podría dar curso a una espiral de desconfianza creciente, lo cual sería potencialmente fatal. La confianza en el campo del consumidor es, en verdad, el recurso más importante por preservar en el tiempo, para una realidad que, en último análisis, es y debe ser “sin fines de lucro”, identificando sin ambigüedades la sostenibilidad de los productores locales de los países en vías de desarrollo como el corazón de la propia misión. Si no fuese así, se daría vida a una peligrosa “derivación isomorfa” que, tarde o temprano, conduciría inexorablemente al fracaso de esta extraordinaria experiencia de solidaridad mediada por el mercado.

Bibliografía

BECCHETTI L., Non mancano i rischi nel commercio equo e solidale, 17/11/2006, www.lavoce.info.
BECCHETTI L., BRUNI L., ZAMAGNI, S. Microeconomia, Il Mulino, Bolonia, 2011.
BECCHETTI L., Paganetto L., Finanza Etica. Commercio Equo e Solidale, editorial Donzelli, Roma, 2003.
COSTANTINO M., LEPROUX V., Mezzi, fini e modelli di sviluppo: Dove va il commercio equo e solidale?, Aiccon Wor-
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SACCO P.L., PEDRINI S., Il distretto culturale: mito o opportunità?, Il Risparmio, 3, pp. 101-156, 2003.
SACCO P.L., VIVIANI M., Scarsità, benessere, libertà nel contesto dell’economia dell’identità, “Istituzioni e Sviluppo Economico”, 1, 3, pp. 5-42, 2003.
TONDINI G., ZARRI L., Competizione posizionale e paradossi della felicità nelle economie avanzate contemporanee, en
AA.VV., Dinamica economica e istituzioni, Cedam, Padova, pp. 443-457, 2005.

 

Este artículo debe citarse, según el formato APA, de la siguiente manera:Zarri, Luca (2011): “Ser solidarios a través del mercado: el ejemplo del ‘fair trade’”. En Boletín de Doctrina Social de la Iglesia, año 7, n° 3, pp. 80-83. Arequipa, Perú: Centro de Pensamiento Social Católico de la Universidad Católica San Pablo y Observatorio Internacional Card. Van Thuân. Disponible en el sitio web: