Antes y después del Día del Padre

Antes y después del Día del Padre

Antes y despues del dia del padre

Con respecto al pasado Día del Padre me parece interesante reflexionar acerca de las festividades que se celebran antes y después de esta fecha. Ya que el del Día del Padre -al menos en México- se celebra después del Día de la Batalla de Puebla, del Día de la Madre, y antes del Día del Maestro y me preguntó ¿Por qué así?

Esta interesante secuencia de celebraciones me lleva a pensar en el significado de la paternidad y del ser padre. De esta manera, como mexicano, recuerdo el Día de la Batalla de Puebla y pienso que ser padre significa que uno debe ser defensor de la familia, con todas las implicaciones que esto tiene. Hay que tener una estrategia, un plan de vida compartido con tu mujer para velar por sacar adelante a la familia y no solo me refiero a la parte de proveedor -que dicho de paso cada día es más difícil- sino a lo más importante que es poder estar presente con los hijos, luchar codo a codo junto con tu mujer, a dar testimonio de los que quieres en la vida y ser coherente con lo que piensas y haces, en pocas palabras: a participar con alegría del don de la paternidad.

Con la experiencia de ser padre de cuatro hijos varones, el Día de la madre, me hace recordar que es de ellas de quien debemos de aprender a expresar nuestros sentimientos a los hijos. Nuestros hijos, varones o mujeres necesitan recibir el cariño paternal, la corrección con delicadeza, es decir firme en el fondo mientras suave en la forma. Es importante que ellos sepan que uno está presente siempre con un abrazo y un beso. Esta es la firmeza suave del padre que agradecerán y valorarán a lo largo de los años.

Del día de maestro, cabe recordar que un padre es lo que es, es decir que enseña cada día a los hijos mediante su palabra y su ejemplo. “Uno solo pueda dar lo que tiene”, por lo tanto el Día del maestro nos hace conscientes de que para cumplir nuestro compromiso como primeros educadores, tenemos que luchar por ser mejores hombres y personas. Enseñas a tus hijos todos días, incluso sin decir nada, con tus acciones, tus actos, tus miradas. Por ello debes tratar de que todas estas manifestaciones diarias estén llenas de amor y así puedas ser su inspiración y convertirte en su aspiración.

Por tanto, a ti padre de familia te felicito por estar abierto a la vida, por tu generosidad de recibirla, por tu responsabilidad, por luchar por tus hijos, por haber colaborado con Dios en el plan de la humanidad  ¡Felicidades papás, todos los días del año, por esforzarse por ser mejores padres! Por favor no olviden que lo más grande, lo más importante que le van a legar a sus hijos es su ejemplo, su testimonio.

 

Mtro. Alejandro Santacruz Perales

Máster en Matrimonio y Familia de la Universidad de Navarra

Director del Instituto “Cumbres Toluca”

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