¿Cómo impulsar el aprendizaje de la lectoescritura en casa?

¿Cómo impulsar el aprendizaje de la lectoescritura en casa?

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Es en los primeros años de la infancia, en donde se desarrolla de manera formal el aprendizaje de la lectura y escritura.  La responsabilidad de la enseñanza de dicho aprendizaje, se le atribuye tradicionalmente a la escuela. Sin embargo, existen muchos ambientes en los que se pueden desarrollar diferentes situaciones de comunicación oral y escrita, en la que los niños adquieren habilidades que favorecen el aprendizaje de manera placentera y divertida.

Hay muchos enfoques y teorías sobre los procesos de lectoescritura y sobre la mejor forma o métodos para llevarla a cabo. Las opiniones son muy variadas y difieren en cuanto a la edad del niño, a la estructura, al método o a pensar si es correcto o no corregir la ortografía, por ejemplo. Un elemento que ha sido especialmente relevante, para aclarar el panorama al respecto, han sido las investigaciones sobre el estudio de los procesos del pensamiento del niño acerca de cuándo aprende a leer y a escribir, así como del papel que juega el maestro en todo ello.

En los tiempos en los que nos ha tocado vivir, en que la pandemia ha transformado la vida cotidiana de las familias y el proceso de aprendizaje de los estudiantes, es necesario reconocer cómo aprovechar esta circunstancia, ayudando al niño a adquirir el aprendizaje de la lectura y escritura.

Partiendo de la base que la lectura y la escritura no se asumen de forma mecánica y convencional, es decir no depende del método que se elija, sino que depende de cada niño; los padres pueden promover dicho aprendizaje, aprovechando las actividades y situaciones de la vida diaria. Aprender a leer y escribir de una forma significativa y placentera marcará la diferencia para toda su vida. No obstante, es importante tomar en cuenta, que cada niño aprende a su propio ritmo y no todos avanzan por igual, ni dan los mismos resultados en un tiempo determinado.

Hacia finales de los años 70, Emilia Ferreiro y Ana Teberosky, ambas discípulas de Piaget, realizaron una investigación sobre la alfabetización: “buscando poner en primer plano tanto al niño como a la lengua escrita como objeto de conocimiento” (Manghi, 2016). Su punto de vista combina principios universales sobre la construcción del conocimiento y sobre la escritura.

Ambas investigadoras, atendiendo a la naturaleza del sistema de escritura, intentan explicar los procesos por los que el niño aprende a leer y a escribir, proponiendo tres principios básicos en la construcción de su diseño experimental (Ferreiro y Teberosky, 1988)

  • No identificar lectura con descifrado, es decir, leer no es deletrear.
  • No identificar escritura con copia de un modelo.
  • No identificar progresos de conceptualización con avances en el descifrado o en la exactitud de la copia.

Esta nueva perspectiva sobre la lectoescritura, cambia la forma de enseñar a leer y a escribir debido a que se crea conciencia de no permitir que el niño escriba textos sin sentido. Asimismo, se hace especial énfasis en que escribir no es copiar, del mismo modo como leer no es deletrear. Tomando en cuenta estos aspectos; los padres pueden crear para sus hijos un ambiente alfabetizador de acuerdo a sus intereses y su edad.

Hablar de ambiente alfabetizador significa permitir al niño el contacto con todo el material escrito como: periódicos, revistas, libros, poesías, recetarios, tarjetas, anuncios, cartas, cuentos, canciones, listas del súper, pendientes, instructivos, listas de útiles u horarios, entre otros. Con todos estos instrumentos, se busca motivar al niño para que reproduzca sus propios textos.

Un elemento muy importante dentro del ambiente alfabetizador es el cuento, que además de proporcionarle a al niño un mundo mágico, le da un espacio cálido y afectuoso con sus padres. De esta manera, la lectura no será solo un descifrado de textos sino una experiencia que le permita potenciar el deseo de leer y escribir.

El cuento infantil dirigido a pequeños lectores, es una herramienta esencial con la que los padres cuentan para trabajar la lectura y la escritura con los niños de 5 a 7 años de edad: porque se trata de un conjunto de palabras e imágenes creadas especialmente para ellos. A través de cuentos previamente seleccionados, se pueden desprender actividades que contribuyan a fomentar destrezas de ejercicios de lectura y de producciones escritas. Por poner un ejemplo el cuento de Camilón, Comilón de Ana María Machado (2002): es la historia de un cerdito que no quiere trabajar y le pide ayuda a sus amigos para recolectar comida. Se relata de una forma divertida que se presta a que los niños participen. Las estrategias que se pueden realizar con este cuento son las siguientes: deducir el final de un cuento, hacer una lista de supermercado, escribir una receta de cocina y elaborarla, enumerar los alimentos de la canasta de Camilón, reconocer frutas y verduras con el nombre que les corresponde, distinguir el uso de las sílabas “ce”, “ci”, mencionar las cualidades de nuestros amigos y convertir palabras en diminutivo con las silabas “ce”, “ci”  además que el cuento sigue una secuencia numérica que puede aumentar ejercitando la memoria.

Es importante hacer conciencia en dar sentido a lo que se lee. Los padres pueden seleccionar cuentos de acuerdo a los gustos e intereses de cada niño y buscar actividades que sean a través del juego y de experiencias significativas para ellos. Recordar además, que el cuento no es el único recurso de literatura infantil pues “…consideramos literatura infantil a las manifestaciones y actividades con propósito lúdico o artístico dirigidas al niño a través de la palabra hablada o escrita. Así podemos decir que, además del cuento, los arrullos, canciones, rimas, rondas, adivinanzas, juegos de palabras, trabalenguas, juegos dramáticos, leyendas, fábulas, novelas y dramas entran en el género de la literatura infantil”. (Sastrías, 1992)

Existe una infinidad de cuentos y recursos literarios que se pueden utilizar como medio para reforzar el aprendizaje de la lectura y de la escritura. Para una mejor selección de cuentos, los padres pueden consultar las guías que propone cada año IBBY de México, que es la Asociación Mexicana para el Fomento del Libro Infantil y Juvenil fundada en 1979. La guía se publica cada año con la colaboración de la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura. Las guías se pueden consultar en línea; están publicadas del 2007 a la fecha.

 

Referencias

  1. Ferreiro, E. y Teberosky, A. (1988), Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño, México, Siglo XXI.
  2. Manghi, D., Crespo, N., Bustos, A. y Haas, V. (2016), Concepto de alfabetización: ejes de Tensión y formación de profesores. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 18(2), 79-92. Recuperado de http://redie.uabc.mx/redie/article/view/1038
  3. Machado, A. (2002), Camilón Comilón, México,  Ediciones SM (Barco de Vapor. Serie blanca).
  4. Sastrías, M. (1992), Cómo motivar a los niños a leer (lecto-juegos y algo más), México, Editorial Pax México.

 

Mg. Martha Arrieta Gutiérrez

Máster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra

Asesora de niños con dificultades de aprendizaje

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