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Crisis y reactivación económica en Arequipa*

Crisis y reactivación económica en Arequipa*

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Imagen: Internet.

german chavezPor: Germán Chávez Contreras, rector de la Universidad Católica San Pablo, economista y doctor en Ciencias Sociales.

No es la primera vez que el país y nuestra región pasan por momentos de crisis que no solo han deteriorado la economía, sino que también han afectado gravemente el bienestar de las personas, familias, de la sociedad toda.

El año 2009 el Producto Bruto Interno (PBI) del país cayó casi 9 puntos, como resultado de la crisis financiera global por el colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos. Afortunadamente, el superávit fiscal que traía el Perú durante los tres años anteriores, la buena relación Deuda Pública/PBI (21.0%) y en general, los buenos fundamentos macroeconómicos, impidieron que la crisis tenga un impacto social negativo.

Refirámonos también a la crisis del quinquenio 1985–1990, que se manifestó con una fuerte contracción del PBI (-26.7% entre 1988 y 1990) y una hiperinflación (dos millones por ciento) nunca antes vista en el país. Las Reservas Internacionales Netas (RIN) se hicieron negativas (US$ -300 millones) y el déficit fiscal llegó a ser del -16.0% del PBI, mientras que la presión tributaria cayó del 14.4% del PBI al 4.1% y la población en pobreza escaló del 17.0% (1986) al 44.0% (1990). El Perú se aisló del mundo por el no pago de la deuda externa que además creció inexplicablemente en 7 mil millones de dólares y la inversión extranjera desapareció.

La “gran depresión” de los años 30 del siglo pasado (1929-1934) también afectó la economía nacional y regional, perjudicando en extremo el valor de las exportaciones, que cayeron a la tercera parte, se cortó el crédito externo para el gobierno y cesó la inversión extranjera. Los precios internos cayeron 25% por la tremenda contracción de la demanda agregada interna, mientras que los ingresos del gobierno cayeron al 56% y el tipo de cambio se depreció en 233%. Para el año 1932 el PBI se redujo en -22.0% y el empleo cayó a la mitad.

Un último momento de crisis que quiero comentar, es la generada por la “Guerra del Pacífico” (1879-1884). Durante este período el PBI cayó -33%, se perdió la totalidad de la riqueza nacional en salitre y buena parte del guano de isla, las exportaciones cayeron al 50%, el tesoro público quedó con un saldo de 3,531 soles y la deuda pública fue igual a cinco veces el presupuesto de la república. Los capitales fugaron generando una fuerte devaluación de la moneda local y una hiperinflación de un millón doscientos mil por ciento.

Como vemos, han sido varias y complicadas las crisis por las que hemos atravesado. Sin embargo, la crisis actual tiene peculiaridades que no tenían las anteriores. La pandemia del COVID-19, ha generado en poco tiempo, no solo el colapso de nuestro sistema de salud; también ha afectado nuestra economía nacional y regional. Se trata de una crisis económica con contracciones simultáneas de oferta y de demanda.

Por el lado de la oferta, ha caído la capacidad productiva de la región y del país, con generación masiva de desempleo y reducción dramática del ingreso en todas sus categorías. Por el lado de la demanda la paralización casi total de la inversión pública (-40% en julio) y privada (-30% para el 2020), el confinamiento de las familias y el menor ingreso disponible, han llevado a la inevitable contracción de la demanda agregada interna. Se estima que el PBI nacional caiga en -15% en el año, se deterioren nuestras Reservas Internacionales Netas (RIN), empeore el déficit fiscal que se encontraba estable en -1.6% del PBI y se incremente la deuda pública que antes de la pandemia tenía un saludable nivel del orden del 26% del PBI.

Más allá de darles capacidad adquisitiva de las familias, recuperando el empleo que se ha perdido (hemos pasado en la región de 3.8% a aproximadamente 20% de desocupación), la solución va por el lado de la reactivación de la inversión pública y privada. Según datos del año 2019 (INEI), la vocación productiva de la Región Arequipa está concentrada en la explotación de los recursos mineros metálicos (cobre, molibdeno, oro, zinc, etc.) que explican el 31% del Valor Agregado Bruto (VAB) regional, la manufactura con acento en la industria textil (especialmente alpaca) que explica el 11%, la agricultura y ganadería con el 5.6% y la construcción con el 7.8%. Por otro lado, comercio y servicios explican el 40% del VAB, que considera alojamiento y restaurantes con un peso del 2.1%. Todas estas actividades han sido golpeadas por el confinamiento y la reactivación necesita comprenderlas a todas sin excepción.

Las políticas fiscal y monetaria expansivas aplicadas por el gobierno tampoco tienen precedentes. Por el lado fiscal se ha programado un gasto total de 60 mil millones de soles (8% del PBI) para reactivar la demanda interna y el aparato productivo.

Con los programas “Reactiva Perú” y Fondo de Apoyo Empresarial a las MYPE (FAE-MYPE), se busca mantener la cadena de pagos y recuperar las necesidades de liquidez que enfrentan desde las grandes hasta las micro empresas que en Arequipa representan el 96% de las 97 mil empresas existentes en nuestra región. Los bonos otorgados por el Gobierno tuvieron el propósito de compensar económicamente a las familias por el aislamiento social y dar capacidad adquisitiva a los más pobres.

Por el lado monetario, en abril se redujo la tasa de interés de referencia de 1.25% a 0.25% (lo que lleva al incremento de la oferta monetaria), incentivando la inversión en la empresa y el consumo en las familias. El leve incremento en el tipo de cambio se debe al menor saldo de la balanza comercial, la reducción de la tasa de interés de referencia en EEUU (entre 0.0% y 0.25%) que genera un flujo de capitales hacia ese país, y la actitud de las personas que toman al dólar –temporalmente– como moneda refugio, ante la incertidumbre generada por la pandemia y el prolongado confinamiento.

Finalmente, en la región necesitamos entender que la salud pública es compromiso de todos. La empresa, las familias y el Estado –todos– necesitamos involucrarnos con la solución, cada uno desde el rol que le toca desempeñar. Afortunadamente, los fundamentos macroeconómicos aún nos permiten disponer de recursos para controlar y reducir los efectos no deseados de la pandemia. Todo está en la actitud de quienes disfrutamos de esta tierra querida que cumple su 480 Aniversario.

*Artículo publicado en la Revista de la Asociación de Empresas del Parque Industrial de Arequipa (ADEPIA) del 15 de agosto, páginas 14 y 16. Puede ser leída AQUÍ.

Revista ADEPIA

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