Gobierno Regional de Arequipa 2005 – 2018: Ejecución presupuestal y de proyectos de desarrollo y gestión de los sectores Educación y Salud

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Gobierno Regional de Arequipa 2005 – 2018: Ejecución presupuestal y de proyectos de desarrollo y gestión de los sectores Educación y Salud

Autores:

Manuel Bedregal Salas

 

Se sugiere citar como:

Bedregal Salas, M. (2021). Gobierno Regional de Arequipa 2005 – 2018: Ejecución presupuestal y de proyectos de desarrollo y gestión de los sectores Educación y Salud. Un caso de gestión de gobierno subnacional en el Perú [Manuscrito presentado para publicación]. Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad Católica San Pablo.

 

El proceso de regionalización en Arequipa a través de la creación del gobierno regional no ha significado una mejora en la gestión de los recursos asignados para el desarrollo, por el contrario, ha ocasionado su desperdicio, la paralización de los principales proyectos de desarrollo y no ha propiciado un avance en la cobertura y calidad de los servicios de educación y salud, evidenciándose un trasvase de estudiantes y pacientes hacia el sector privado. El GRA siempre contó con proyectos viables vigentes y con financiamiento para ejecutarlos; sin embargo, su gestión no fue efectiva. El presupuesto público para la región Arequipa se incrementó constantemente y ha sido y sigue siendo administrado en partes casi iguales por el gobierno nacional y el regional. La porción administrada por el GRA al cierre del período en estudio se quintuplicó. Si se lo compara con lo asignado al conjunto de las otras regiones del país, Arequipa ha sido beneficiada presupuestalmente. Más relevante aún es el incremento continuo del presupuesto de inversiones que pasó de sólo 68 a 1 043 millones de soles, es decir, se multiplicó por quince. Hasta el año 2011 la ejecución presupuestal regional se encontraba por encima de la nacional y de la del conjunto de gobiernos regionales; sin embargo, a partir del 2012 cae considerablemente hasta llegar al 80 % en el 2018. En cuanto a ejecución de inversiones, el gobierno regional obtuvo su mejor ejecución en el año 2005 con 80 % y la peor en el año 2018 con 58 %. Todos los años del período en análisis se han dejado de usar recursos para inversión por un monto acumulado superior a los 2.2 mil millones de soles que debieron haberse convertido en mejoras en los servicios públicos básicos y en la capacidad productiva regional.

 

La responsabilidad del GRA se concentra en cuatro sectores. Educación y Salud en un primer nivel con el 52% del presupuesto; en un segundo nivel de importancia, el sector Transportes con 15% y el Agropecuario con 10%. Este último con una alta concentración en el proyecto Majes Siguas II. Sin embargo, la planeación existente considera prácticamente a todos los sectores, incluso aquellos con presupuestos exiguos, lo que genera interferencias con otras instancias de gobierno y con el sector privado. El GRA contó, en el periodo, con 1 876 proyectos viables valorizados en 8 331 millones de soles, de los cuales se ejecutaron solamente 4 439 millones, es decir, el 53.3%. En inversión, han predominado proyectos de transportes e infraestructura agrícola frente a los de Educación y Salud, que podrían manejarse con mayor efectividad por las autoridades regionales al encontrarse más cercanas a la población. Estos sectores fueron relegados por obras de infraestructura, necesarias pero que, debido a su complejidad, podrían haberse manejado más eficientemente desde el gobierno central. En cuanto a la situación de los proyectos en función a lo que las normas públicas denominan “Estado de la inversión”, se ve que la mayor parte permaneció en condición de “activos”, que podrían haber constituido inversión, de los cuales se ejecutó solamente el 54.6%. De los proyectos considerados “cerrados”, la mayoría no llegó a otorgar el bien público esperado. Del total de proyectos cerrados sin uso de recursos, el 70% corresponde a Educación. Existe también una importante proporción de los denominados “proyectos desactivados”, que representan una pérdida por lo invertido en su diseño y tramitación. Los principales proyectos de desarrollo regional se encuentran paralizados. Se podría afirmar que ningún proyecto de impacto económico o social ejecutado por el GRA se ha culminado y los que están en operación lo hacen presionados por la necesidad. La gestión de los sectores sociales ha sido deficiente al no tener planes estratégicos y operativos estructurados y coherentes. El GRA no ha elaborado diagnósticos adecuados que avancen hacia soluciones. Los montos de inversión presupuestados parecen insuficientes para el reto y su importancia para el desarrollo de largo plazo, aunque, paradójicamente, no se han utilizado en su integridad.

 

En Educación, los presupuestos anuales fueron crecientes, pero no han tenido resultados satisfactorios en la misma proporción. Por el contrario, se dejó de invertir 136 millones de soles. Los avances en calidad educativa e infraestructura son escasos. Los locales en buen estado casi no se han incrementado, manteniendo su bajísimo nivel, y las mejoras en comprensión lectora están por debajo del promedio de mejora a nivel nacional. Finalmente, ha ocurrido una migración importante hacia la educación privada produciéndose un efecto perverso: a más presupuesto público, menos población beneficiada. En Salud, la inexistencia de herramientas de gestión se repite. Los planes estratégicos no concuerdan con el diagnóstico ni, menos, con las acciones. Los principales proyectos de infraestructura no se han ejecutado o se encuentran paralizados. El monto de inversiones no ejecutadas y presupuestadas asciende a más de 300 millones de soles. Así pues, no hay una mejora homogénea de los indicadores de calidad en la proporción de lo esperado por el incremento presupuestal. Al igual que en Educación, el sector privado ha pasado a ser un importante proveedor de servicios de atención primaria en salud debido, en parte, a las carencias del sistema público. La gestión de esta instancia de gobierno debería concentrarse, mejorando las actuales competencias, en Educación y Salud y no en la ejecución de proyectos de gran envergadura, para lo cual claramente no reúne capacidades, ni en sectores para los que no cuenta con suficiente conocimiento ni recursos financieros, generando ineficiencias al interferir con otras instancias de gobierno, con empresas públicas y privadas e instituciones que actúan en su ámbito de influencia, pero sobre las que no tiene autoridad ejecutiva. Urge darle un norte claro a la gestión de los gobiernos regionales, los que, por encontrarse cercanos a la población, podrían cumplir un papel importante sobre todo en el desarrollo de los sectores sociales.

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