Liderazgo personal exitoso

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Liderazgo personal exitoso

Gabriela Bejar Esquivel

Para hablar sobre el Liderazgo personal exitoso, haré una breve revisión sobre la palabra “Éxito”. Según la Real academia de la lengua española proviene del latín ex?tus, significa tener un resultado feliz en un negocio, también buena aceptación que tiene alguien o algo. Para la psicología, la noción de éxito es muy subjetiva y relativa, esta será determinada por cada individuo y las expectativas que tiene sobre un tema específico y su nivel de satisfacción.
Por otro lado, si hablamos en un sentido histórico, el concepto de éxito ha ido cambiando según las distintas sociedades y épocas. En ciertas culturas se consideraba exitoso a aquel que poseía más fuerza física, en el caso de los hombres, mientras que las mujeres serían exitosas por el número de hijos que tenían o por el nivel social del hombre con quién se casaban. Mientras que en otras sociedades se juzga el éxito según la sabiduría de la persona y en otras según la riqueza acumulada. Hoy en día se considera exitoso al famoso, por diferentes motivos, ya sea por actuar, escribir, participar en la política, ser un alto directivo, creador de opinión, etc. En formas generales el éxito lo definiría como aquello que un individuo espera a futuro para considerarlo una meta alcanzada, hecho que está directamente ligado a una emoción de satisfacción.
En contra-parte al éxito está el fracaso, revisaré entonces la palabra “Fracaso”, para ampliar el panorama. Según la Real academia de la lengua española “fracaso” proviene del infinitivo “fracasar”, el mismo que a la vez surge de la lengua italiana bajo la palabra “fracassare”, significa tener resultado adverso de un negocio o privar a alguien de lo que esperaba. Según la psicología actual consiste en un estado de decepción, con una importante carga emocional, que se produce cuando se espera que algo deseado se realice y resulta imposible hacerlo por diferentes motivos. Al unir ambos puntos de vista he podido identificar al fracaso como un hecho concreto que sucede de manera adversa a la esperada por un individuo en particular, el cual está estrechamente unido a un proceso mental y emocional.
El fracaso estudiado más a profundidad por el Doctor Guy Winch, lo ha incluido dentro de las que ha llamado “heridas emocionales”, dando un paso importante en la historia al poder identificar que tenemos que cuidar la salud emocional y educarnos en ella, así tan naturalmente como hemos aprendido a hacerlo con nuestra salud física.

De las líneas descritas anteriormente he podido ver el significado de cada palabra: Éxito y Fracaso, notando que ambas son el resultado de una meta inicial, seguida de uno o varios hechos concretos; los cuales en conjunto producirán un efecto emocional interior según la expectativa, importancia y percepción del individuo; que dará como resultado lo que llamamos éxito o fracaso, como puntos extremos, sin embargo me gustaría que se tomara en cuenta dos puntos medios existentes, que he podido identificar a los que llamaré “Logro” y “Experiencia”.
Definiendo como “Logro”, una meta cumplida por el individuo pero con una sensación de insatisfacción interior. Mientras que la “Experiencia” es fruto de un resultado no esperado, que sin embargo aporta aprendizaje de lo vivido para luego generar motivación. Habiendo hecho estas observaciones acerca del fracaso, el éxito y sus matices, los cuales estarán sesgados según la percepción de cada persona, surge la pregunta: ¿de qué factor depende dicha percepción en cada persona?

Artículos dedicados al emprendimiento y liderazgo, plantean las formas y metodologías mediante las cuales uno puede conseguir una meta, así como también libros o biografías sobre personajes famosos sobre cómo ellos llegaron a ser exitosos. Al respecto considero que en definitiva son muy útiles y beneficiosos, sin embargo procurando responder a la pregunta planteada sobre cuál sería el factor del que depende la percepción del ser humano, de tal forma que se sienta satisfecho con su logro y por ende sea exitoso, ello dependerá del nivel de conciencia sobre sí mismo y su auto-conocimiento, es decir que pueda realizar una evaluación de los aspectos y roles de su vida, y cuán satisfecho se siente con cada uno, según esto hacerse las preguntas: ¿qué quiere lograr en cada uno? y ¿cómo lo quiere lograr?. Es decir la meta inicial a plantearse debe ser clara, concreta y estar alineada con el interior de cada individuo.
Pongo en evidencia este aspecto ya que actualmente los medios de comunicación, la publicidad y la sociedad nos proponen constantemente lo que nos podría significar éxito a cada uno de nosotros y tendemos a creer que éste radica en ello, sin hacer un análisis personal, consciente y honesto. Ya que la persona que alinea su ser con su meta, realizará cada tarea con ánimo, generando aprendizaje y desarrollo personal, de tal forma que un suceso inesperado no se convertirá en un fracaso sino en experiencia, para continuar el camino a la meta. Mientras que aquella persona que se plantea una meta que no está alineada con su ser, trabajará por su meta con gran desgaste físico, emocional y mental, el cual cuando enfrente un evento no esperado significará un fracaso y en el caso de que se logre la meta, le quedará cierto nivel de insatisfacción y desazón, generando la pregunta ¿Y ahora qué?

Continuando, siendo que el éxito y el fracaso terminan por ser la percepción de cada individuo según sus prioridades y su nivel de auto-conocimiento, será importante empezar a ocuparnos de trabajar en el descubrimiento único y propio de cada uno, y ya cuando uno trabaja en ello y logra definir sus metas, es importante iniciar un plan estructurado pero a la vez flexible, con pasos detallados acompañados de puntos de referencia que indiquen que una actividad está cumplida, junto con tiempos límite. El cumplimiento de cada actividad en el plazo determinado será un pequeño éxito cada vez; en esta etapa es importante también la salud emocional, estar atentos a su cuidado y fortalecimiento; la autoestima personal será el factor determinante mediante el cual el individuo podrá desplegar las habilidades necesarias para su buen término, tales como creatividad, perseverancia, seguridad, liderazgo y motivación. Para lograrlo debemos tener en cuenta que, así como el cuerpo necesita nutrirse para un adecuado funcionamiento, la mente también, siendo alimento para este segundo caso, materiales potentes como las lecturas, audios, videos, conversaciones enriquecedoras y positivas; que provean cada día lo necesario para mantener un liderazgo personal óptimo.
Adicionalmente, cabe mencionar que el equilibrio en la vida del ser humano es de vital importancia, darle el justo lugar a cada rol y actividad también será determinante para el grado de satisfacción general y sensación de éxito.

Ahora bien, históricamente existen casos de personas que obtuvieron “éxito” después de su fallecimiento como Franz Kafka, Van Gogh, Edgar Allan Poe, El Greco, entre otros; quienes mediante su apasionada dedicación realizaron grandes aportes, los cuales no fueron valorados en su época hasta después de su muerte, situación que no les impidió seguir con su vocación durante su vida. Por otro lado pongo el ejemplo de la invención de los Post-it, que actualmente utilizamos en trabajos de escritorio. En 1968 Spencer Silver ideó un adhesivo con acrílico que fue desechado por su “escaso poder de sujeción”, este sería aparentemente un fracaso, sin embargo años más tarde, su compañero Art Fry dedujo que lo que en principio había parecido un defecto en el invento de Silver podría resultar útil para fijar papeles de manera permanente sin dañar las superficies donde fuesen adheridos, y es así que se crean los Post-it.
Con estos aparentes fracasos, que finalmente se convierten en éxitos, queda en evidencia, con los ejemplos de los personajes mencionados en líneas anteriores,  que existe también el factor de “percepción del entorno”, dependerá de cada individuo el gestionar estas opiniones. Mientras que en el ejemplo de la invención de Post-it, se observa la creación y generación de éxito en el trabajo cotidiano y simple, el cual muchas veces pasa desapercibido por el individuo creador y por el entorno, ya que se le considera parte de una labor asignada; sin embargo aquel aporte podría ser de gran importancia y un éxito. Entonces por un lado tenemos un éxito posterior a la muerte y otro posterior en el tiempo, ambos calificados como fracasos en su momento.

A partir de ello, les comparto una historia que menciona Stefan Einhorn en su libro “El arte de la bondad”, donde dedica unas hojas al tema del éxito.
“Un hombre pobre vivía con su hijo y su más preciada propiedad: un caballo.  Un día el animal desapareció. Cuando la gente del pueblo lamentó lo ocurrido, el hombre preguntó cómo sabían que lo que había ocurrido era una desgracia. Tras un tiempo, apareció el caballo en compañía de una manada de caballos salvajes. De pronto el hombre se había vuelto rico. De nuevo volvió la gente del pueblo y esta vez lo felicitaron por su gran éxito. De nuevo contestó con una pregunta: ¿cómo saben que esto es un éxito?. Cuando el hijo empezó a domar los caballos, se cayó de uno y se rompió la pierna. La pierna se soldó de mala manera y el hijo quedó cojeando. La gente del pueblo volvió a demostrarle pesar por la desgracia que había ocurrido en la familia y el hombre contestó nuevamente que cómo podían saber que lo que había ocurrido era realmente una desgracia. Cuando estalló la guerra en el país y todos los jóvenes fueron enviados al frente, el hijo cojo se libró del servicio como soldado y se pudo quedar en la seguridad de su hogar.”
Esta historia me hace reflexionar mucho, porque además de confirmar que dentro de la experiencia de éxito y fracaso existe el factor de percepción del entorno, también está presente un nuevo factor que es el de los eventos externos, aquellos que escapan de nuestras manos y de nuestro poder de planeación. Lo que llamaríamos “contingencias”. Es necesario estar preparados para ellas y mantener la visión de la meta, de tal manera que el individuo también cuente con un margen de flexibilidad para poder afrontarlas y superarlas, tomándolas como parte del camino, sin considerarlas positivas o negativas, simplemente seguir adelante con temple.

Entonces, resumiendo todo lo expuesto concluyo que el éxito dependerá de la apreciación personal del individuo desde su interior, quién tendrá la posibilidad de ser influenciado o no por la percepción del entorno, así también será importante tener en cuenta que en el camino a la consecución de la meta se encontrará factores de contingencia que se deberán afrontar. Siendo así, el verdadero liderazgo personal exitoso dependerá principalmente del trabajo que uno mismo haga en su autoconocimiento, paralelo a su desarrollo personal, tomando como principales puntos: la autoestima, la perseverancia,  la motivación, la creatividad, la flexibilidad y la templanza.

 

Escrito por: Lic. Gabriela Béjar Esquivel

Coach Certificado por la International Coaching Community ICC de Londres, Inglaterra.
Licenciada en Administración de Empresas de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Perú.

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