¿Qué pasaría si en la recuperación del país se incluye el conocimiento?*

¿Qué pasaría si en la recuperación del país se incluye el conocimiento?*

Dr. Dennis Barrios desarrolla investigaciones en robótica.

Docentes proponen aumentar la inversión en investigación, ciencia y tecnología para dejar de depender de la industria extractiva

El coronavirus ha puesto en evidencia varias de las falencias que tenemos como país. Una de ellas, que incluso está limitando nuestra respuesta ante la pandemia, es la poca investigación y -en consecuencia- el poco conocimiento propio que generamos. Un tema poco atendido a lo largo del tiempo, ignorando que la llamada industria del conocimiento ha impulsado no solo el desarrollo y competitividad de varias de las potencias actuales, sino también su economía. Esta podría ser una importante alternativa, más aún cuando se habla de reestructurar al Perú.

Un nuevo aniversario patrio llegó en medio de una crisis y para el bicentenario, el escenario será similar. El COVID-19, si bien es un problema sanitario, tiene una de sus mayores repercusiones en la economía. Se calcula que el PBI nacional estará en -14 puntos y las proyecciones anunciadas dicen que volveríamos a niveles anteriores a la pandemia recién en 2022 o incluso 2023.

Dr. Dennis Barrios, docente e investigador de las escuelas de Ingeniería Mecatrónica e Ingeniería Electrónica y de Telecomunicaciones.

He allí la clave. “¿Qué es lo que teníamos antes de la pandemia?”, se pregunta el profesor de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), Dr. Dennis Barrios Aranibar. “Una economía del país basada en industrias extractivas, servicios muy desarrollados y construcción”, responde. Su respuesta trae una reflexión mayor: ¿Vamos a volver a lo mismo o se aprovechará esta crisis para hacer un cambio y mejorar? Para él, esta mejora podría hacerse a partir de lo que se llama la industria del conocimiento, algo en lo que el Perú ha avanzado muy poco y sin un rumbo claro.

“Nos hemos acostumbrado a ser un país consumidor y la pandemia nos ha mostrado lo equivocado de este camino. Estamos haciendo cola para adquirir pruebas, aparatos, insumos médicos y más. Ello retrasa, como ya hemos visto, las acciones frente al COVID. En otros países las empresas y universidades tienen un rol preponderante, aquí recién estamos empezando a estudiar o intentar producir aparatos, sobre la marcha”, comenta el doctor en Ingeniería Eléctrica y de Computación, quien realizó sus estudios de posgrado en Brasil, donde vivió 6 años. En 2019 volvió a ese país para hacer un posdoctorado en Mecatrónica y retornó a Perú a inicios del presente año.

Para el profesor e investigador de las escuelas de Ingeniería Mecatrónica y de Ingeniería Electrónica y de Telecomunicaciones de la UCSP si el plan de recuperación económica del país se reduce a salvar a las empresas mediante subvenciones o préstamos, estaremos dejando pasar, una vez más, la oportunidad de generar un cambio real en el país, en este caso, sería a partir del conocimiento. Lo que dice no es una utopía. Varios países lo han hecho y diversos estudios demuestran sus beneficios.

El Dr. Gonzalo Fernández Del Carpio, exdirector de Investigación y profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la UCSP, explica que la investigación está ligada al desarrollo (I+D). Uno de los casos más conocidos es Corea del Sur, país que hasta los 60’s destinaba apenas 0.35% de su PBI al I+D, pero a partir de esa fecha cambió su política, llegando a invertir 2.4% de su PBI para este sector hasta el 2000 y 4.3% hasta el año pasado. Así, se ha convertido en una de las potencias tecnológicas del planeta, tecnología que le ha permitido ser uno de los países menos afectados por la pandemia. En consecuencia, su PBI per cápita ha crecido 317 veces desde entonces. Hasta 1975, Perú y Corea del Sur tenían el mismo valor en este indicador.

Dr. Gonzalo Fernández, exdirector de Investigación y docente del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica.

El profesor Fernández Del Carpio precisa que esta es una política que se da en todo el continente asiático donde, precisamente, se ubican varios de los países más desarrollados del planeta. “El incremento de recursos en I+D se ve reflejado en su economía. A su vez, ello ha llevado a que varias de sus universidades estén dentro de las 500 mejores del mundo”, señala.

Un estudio del Consejo de Investigación de Italia y el Instituto Max Planck de Alemania refiere que hasta el 65% del aumento de la productividad depende del gasto agregado en I+D. Un dato más potente aún, es que el 75% de las tasas de incremento del PBI tiene relación directa con las actividades de I+D, así lo indica el estudio “I + D y productividad: resultados econométricos y cuestiones de medición”.

Los países desarrollados son también los que tienen más tecnología, y esta tecnología se ha desarrollado a partir de la investigación. Esto les permite ser no solo más competitivos sino también más productivos, en todas las áreas y ámbitos, ya sea sector público o en las empresas. “Es que el conocimiento se aplica para generar soluciones y ser más eficientes”, indica.

“Ahora, ¿qué tipo de conocimiento nos hubiera ayudado más ante esta pandemia?”, se pregunta el profesor Fernández del Carpio. “Curiosamente, los países que apostaron al todo por hacer solo software, tienen mayores problemas ante la pandemia; en cambio, aquellos con un avance científico y productividad diverso (incluyendo la biología, medicina, etc.), han salido más airosos.”, refiere. Ello deja una lección muy importante: todos los saberes son importantes e integrales para la sociedad y el ser humano y un país debe buscar cultivarlos de manera equilibrada y estratégica.

El Dr. Barrios Aranibar agrega que a partir de la I+D también se puede transformar lugares, así han surgido las ciudades universitarias, aquellas que tienen en el conocimiento su principal eje de desarrollo. Uno de los casos más claros es el Silicon Valley, en San Francisco California, actual meca del desarrollo tecnológico y nuevos avances en este campo. Aclara que esta propuesta no solo se basa en desarrollar la ciencia y la tecnología, sino también en las Ciencias Sociales, pues comprender y servir mejor a la sociedad es el objetivo de toda investigación.

Modelo peruano    

Si bien a partir de la nueva Ley Universitaria dada hace 6 años, en Perú se ha dado una mejora significativa en la educación superior, al exigirle condiciones básicas de calidad, entre ellas que por lo menos 20% de los profesores tengan por  el grado de magíster. Este es solo un paso frente a las distintas políticas de Estado que se requiere para realmente impulsar el país mediante la I+D.

Para el Dr. Barrios Aranibar, nuestro modelo se equivoca al poner en el centro a la empresa y no al conocimiento por sí mismo, además al ser elitista, en el sentido que no busca generar una masa crítica de científicos e investigadores, como por ejemplo lo ha hecho Brasil, país que nos lleva un adelanto de por lo menos 30 años al respecto. El otro error es ver a las universidades, no como generadoras de conocimientos, sino como instituciones que tan sólo forman profesionales para cubrir puestos de trabajo.

“Solo teniendo un gran número de personas formadas como científicos o investigadores, se podría aprovechar este modelo. Así los jóvenes estarían más listos para generar ideas disruptivas y la famosa innovación de la que tanto se reclama, donde quiera que vayan y en cualquier campo.”, señaló.  Además de la formación de personas, se requiere de infraestructura, normas claras y sobre todo inversión. Según un estudio del Concytec y el INEI, en 2016, Perú invirtió apenas 0.08% de su PBI en I+D, para ese mismo año Brasil otorgó a este rubro 1.24%.

La web Index Mundi cada año actualiza, en base a datos de la Unesco, la cantidad de investigadores por millón de habitantes que tienen los países. Perú está entre los países con menor cantidad, con 88 a 129, muy lejos de Argentina, país que ocupa el primer lugar de Sudamérica, con  931 a 1 233 investigadores por millón de habitantes.

Cantidad de investigadores por millón de habitantes en Sudamérica. Fuente: Web Index Mundi.

Una de las medidas, que dice el Dr. Barrios Aranibar, se podría aplicar es reenfocar el sistema de becas estatales para que los jóvenes no solo estudien una carrera sino que desarrollen sus capacidades como investigadores a través de un programa de iniciación científica. Solo así estarán listos para generar ideas disruptivas en cualquier instancia y serán más competitivos y capacitados tanto para el mercado nacional y el internacional.

El Dr. Fernández Del Carpio comenta que si bien es muy importante que en los últimos 15 años el Concytec ha apoyado a la investigación prácticamente se ha enfocado en las ciencias naturales, biomédicas e ingenierías, descuidando otros campos. También considera que los gobiernos regionales deben tener un rol mayor, ahora es casi nulo y la pandemia ha evidenciado su poca capacidad de gestión pública. En la experiencia española, pues allí realizó su doctorado, cada comunidad autónoma genera sus propias políticas y administra sus propios recursos para investigación, allí las universidades son claves. No es una alternativa sino una obligación.

Dr. Gonzalo Fernández desarrolla investigaciones en el Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica.

En 2021 cumpliremos 200 años como país independiente. Vale la pena la reflexión pero más aún, la acción. El presidente Martín Vizcarra anunció una mayor inversión en investigación luego de visitar el Instituto Nacional de Salud durante la pandemia. De allí no ha habido nada nuevo para este sector. Es más, en el Pacto Perú, anunciado en su último mensaje a la Nación, tampoco está considerado, pese a que el propio Banco Mundial ha recomendado que lo hagamos porque una economía basada en industrias extractivas, tiene una fecha de caducidad. Ojalá, y como dicen los especialistas consultados en este informe, no se pierda la oportunidad, otra vez.

Informe publicado en el diario El Pueblo del 3 de agosto de 2020. Puede ser leído AQUÍ

Informe del diario El Pueblo del 3 de agosto de 2020.

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