A propósito de los exámenes finales

A propósito de los exámenes finales

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En nuestro país hay una canción en ritmo de vals que dice: ‘El tiempo que te quede libre, si te es posible, dedícalo a mí’.

Esta canción ejemplifica lo que significa: “No te amo”. El dar sólo lo que sobra, es una verdadera muestra de “no-amor” hacia cualquiera. Creo que la persona que ama no sólo da de lo que tiene sino que busca dar lo mejor.

Si quieres saber qué o a quién verdaderamente amas, sólo piensa para qué o para quién siempre tienes tiempo, a qué o a quién le das lo mejor de ti, ahí habrás encontrado la respuesta.

Pensemos y apliquemos este pensamiento a los estudios. ¿Les damos, a los estudios lo mejor de nosotros o sólo “el tiempo y el esfuerzo que nos sobra”?
Es triste comprobar que muchos de nuestros hijos, de nuestros alumnos, para los estudios, sólo dan el tiempo que les sobra.Es decir no han sabido aquilatar el sentido del esfuerzo y la dedicación que demanda el aprendizaje académico.

Nos hemos esmerado en sacar a relucir las deficiencias de los sistemas académicos, los defectos de nuestro Colegios, de nuestros profesores, a tal punto que hemos devaluado el significado de la formación académica.La época escolar marca y define, en muchos casos, la calidad de vida de esas personas en la vida adulta.

La falta de base, el poco esfuerzo, la deficiente dedicación, el poco aprendizaje es una mala base para la vida profesional que muchas veces se ve restringida o empobrecida por falta de una adecuada dedicación en el tiempo oportuno.

La época de estudiante debiera estar liberada de otras actividades que quieten el tiempo a los estudios. Debe ser al revés, el tiempo que te quede libre dedícalo a la diversión, al entretenimiento.
La época escolar, académica debe ser asumida como tarea fundamental a la que se dedica el mayor tiempo posible. Las actividades académicas deben ser variadas:

• Asistir a clases
• Sistematizar apuntes
• Buscar mayor información
• Consolidar la información en referencia a cada uno de los temas
• Estudiary repasar.

Para tener una idea global, un estudiante debe dedicar diariamente un mínimo de 10 horas para este trabajo académico, que incluye la asistencia a clases.
Las 8 horas de sueño deben ser cuidadosamente respetadas.

Las otras seis horas es el tiempo que te queda libre… dedícalo a lo demás, pero nunca al revés.

El cuidado que se tenga para atender de manera adecuada los estudios da varios y muy buenos resultados:

• Se logra el aprendizaje esperado que va conformando el perfil de una persona bien formada.
• Se da una sensación de orden, de organización de vida que genera seguridad y paz interior.
• Genera resultados halagadores que permite,a la persona en formación, recibir la aceptación el halago por el deber cumplido.
• Hay una sensación interior de saber que uno está haciendo las cosas como es debido (esa es la auténtica autoestima).

Lo contrario, cuando tenemos fracaso escolar, cuando sacamos malas notas, producto de nuestro descuido, de no haber otorgado el tiempo necesario al estudio, provoca sentimientos de frustración, el ambiente familiar se deteriora por las críticas y por las resondradas que surgen al respecto. Hay mal ambiente, el alumno siente que no se aprecia su talento porque no ha sido adecuadamente desarrollado.

Y entonces se invierten las cosas, el alumno que se dio vacaciones durante el año, en época de vacaciones tiene que estudiar. El tener que asumir compromiso académico cuando los demás en el entorno familiar y de amigos están vacacionando hace que se torne despreciable la exigencia académica, entonces se refuerza su aversión al estudio, y se entra en un círculo vicioso, sólo por haber entendido mal que el tiempo que te quede libre no es para dedicarlo al estudio, sino al revés. El tiempo que te quede libre es para dedicarlo al descanso y a la sana diversión.

Hablo a propósito de la sana diversión, porque a veces la mala diversión invade el tiempo y el espacio de la exigencia académica. Los excesos en el consumo de alcohol, dejan una secuela de cansancio, de falta de concentración que impiden el esfuerzo que demanda la exigencia académica y entonces tenemos alumnos cansados, que achacan al profesor su aburrimiento, cuando no es el profesor sino el propio alumno quien no puede concentrarse por haber tenido excesos en el fin de semana.

Para los alumnos que han dedicado el tiempo requerido a sus estudios, ésta es la mejor época del año, es la época ya no de siembra y del esfuerzo que significa aprender, sino que es época de cosecha y de la alegría que produce recoger los frutos de un año de esfuerzo.El examen siempre es fácil para quien está bien preparado.

Da gusto ver a los alumnos frotándose las muñecas cansados de tanto escribir. A aquellos que les falta papel para poner todo lo que saben. Ésos son los alumnos solventes, los que tienen un bagaje tal de conocimientos que nadie puede ‘revolcarlos’ en un examen porque aprendieron a lo largo de todo el año y no sólo en la víspera del examen.Se dice que nunca es tarde para aprender.

Hoy, animo a profesores y alumnos, a padres de familia e hijos, a dialogar sobre lo que pueden aprender hoy a raíz deeste comentario.
Unos sabrán que deben modificarla forma cómo distribuyen su tiempo.

Dedicar el tiempo que te quede libre al descanso y la sana distracción y dedicar el tiempo fuerte a los estudios no sólo en época de exámenes sino a lo largo de todo el año.

Algunos ignoran que hay leyes del aprendizaje. Una de las leyes dice: El aprendizaje es más duradero, cuanto más se haya repetido o ejercitado al asunto a aprender. Lo que se estudió de hoy para mañana se olvida rápido. Lo que no se ejercita, se olvida rápido.

Les animo a que dialoguen con sus alumnos sobre la experiencia de este año, de modo que los resultados de ese análisis y reflexión sea el insumo para una mejor disposición al inicio del próximo año.

Si el aprendizaje es que jamás debemos aplicar la letra de este vals a la vida académica, a la vida escolar, creo que habremos dado un paso significativo en la actitud de los alumnos frente al estudio.