Economía, persona y familia*

Economía, persona y familia*

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Foto: laboratoriodefelicidad.mx

german-chavezPor: Dr. Germán Chávez Contreras. rector de la Universidad Católica San Pabloeconomista y doctor en Ciencias Sociales.

El bien común y el bienestar de las personas y familias debiera ser la preocupación fundamental del Gobierno. Para ello necesitamos aceptar que la economía tiene un rol intermedio, es decir, es un instrumento para el logro del bien común, del bienestar de la persona humana y de la familia, que son los fines últimos.

Darle a la economía la importancia que tiene según el rol que desempeña permitirá ubicarla como corresponde dentro de la actividad subsidiaria que le toca desarrollar al Gobierno. Solo así tendrán sentido las grandes preocupaciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) por tener un presupuesto equilibrado, por controlar la emisión monetaria y la inflación, por evitar las volatilidades del tipo de cambio, por conservar las reservas internacionales netas (RIN) suficientes y por mantener buenas relaciones comerciales con el resto del mundo, en el propósito de generar el superávit comercial propio de una economía saludable.

Los grandes objetivos de la economía son el crecimiento económico y la estabilidad de los precios a fin de evitar la recesión y la inflación. Para las personas, familias e instituciones, estos objetivos, aunque intermedios, son muy importantes. El crecimiento económico genera trabajo que es la fuente de ingresos para las familias y además es un espacio de realización humana. La estabilidad de los precios es fundamental porque lo opuesto –que  es la inflación –es  perjudicial para las personas y familias, especialmente para las más necesitadas, pues éstas no tienen como protegerse del incremento de los precios. En economía decimos que la inflación es un impuesto a la pobreza. Por esto se debe evitar.

Para lograr estos grandes objetivos, el Gobierno debe controlar adecuadamente ciertas metas. No hacerlo sería grave para el país. Por ejemplo, si entramos en déficit fiscal, el riesgo inflacionario es grande y sus efectos son perjudiciales para las personas, familias e instituciones. Si no se controla prudentemente la emisión monetaria, existe riesgo inflacionario y de elevación del tipo de cambio, afectando a las personas y familias que tienen créditos en dólares. Si las reservas internacionales no son suficientes, cualquier shock externo negativo, nos dejaría sin la posibilidad de asumir políticas macroeconómicas que protejan a las personas y familias. Finalmente, si la balanza comercial es negativa, lo más probable es que tengamos que asumir deuda externa o reducir nuestras RIN, con mayor riesgo para el país, hecho que además encarece el crédito a las personas y a las instituciones. Esta situación desmejoraría fuertemente el bienestar social.

Concluyo diciendo que sí, la economía es importante porque tiene como fin último justamente el bien común y el bienestar de la persona humana y de la familia, fundamento de la sociedad.

*Artículo publicado en el diario Sin Fronteras el 24 de febrero de 2017