Educación del carácter: tarea de vacaciones

Educación del carácter: tarea de vacaciones

166
Compartir
Imagen: Cadena SER

Mg. Jorge Pacheco TejadaPor: Dr. Jorge Pacheco Tejada, director del Departamento de Educación de la Universidad Católica San Pablo.

Las vacaciones escolares nos dan la oportunidad de tener a los hijos más tiempo en casa y compartir más de cerca diversas actividades. Esta cercanía prolongada nos da la oportunidad de descubrir facetas de su personalidad que no conocíamos a fondo. Este sólo hecho es ya una oportunidad valiosa para educar el carácter.

Los padres debemos estar muy atentos a las señales de ‘falta de carácter’, a fin de ayudarlos en su manera de reaccionar frente a cualquier situación negativa. De manera que vayamos ayudándoles en la difícil tarea de madurar.

Debemos estar atentos a las emociones negativas para compensarlas con emociones positivas, que ayudan a su salud mental y a que se mantengan equilibrados, integrados y estables. A continuación, algunas ideas.

Brindar cariño. El cariño de los padres es el primer punto de referencia en la formación del carácter equilibrado, permite que sus hijos se valoren y se acepten a sí mismos. Jugar con ellos. El juego es la mejor manera de acercarnos, de contagiar alegría y buen humor. Promover el optimismo. Hay que acostumbrarlos a ver el lado bueno de las cosas, que valoren lo que tienen no lo que les falta. Promover la solidaridad para que descubran la alegría que proporciona el servicio, la ayuda el interés por los demás. Promover la distensión, que aprendan a reírse de sí mismos y de las molestias cotidianas y promover que se ilusionen, soñar con lo que vendrá.

En síntesis, se trata de hacer que las actividades vacacionales sean fuente de emociones positivas, que disminuyan las tensiones y las manifestaciones de irritabilidad. De lo que se trata es que nuestros hijos tengan sensaciones de alegría, de satisfacción, de agradecimiento, de tranquilidad y seguridad. Esto implica que también nosotros tengamos emociones positivas.

Demos importancia a las emociones positivas por su alto impacto en la vida emocional y afectiva de los hijos que se manifiesta en el aumento de creatividad, la estimulación del sistema inmunológico, ayudan a una mejor y más rápida recuperación de lesiones y enfermedades, promueven el razonamiento flexible y eficiente, aumentan la tolerancia y la persistencia ante las dificultades, facilitan la atracción y la aceptación social y favorecen la aparición de conductas solidarias.

Se trata de enriquecer la vida emocional y afectiva de nuestros hijos para que lleguen a ser adultos emocionalmente saludables. Aprovechemos la oportunidad de estas vacaciones escolares.