El amor, principio y fundamento del desarrollo humano

El amor, principio y fundamento del desarrollo humano

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El hombre ayer como hoy tiene un profundo anhelo de amar y ser amado. Aunque sea muchas veces jaloneado por esta cultura contemporánea, que pareciera muy segura de sí y muy libre, la naturaleza de persona, apela una y otra vez y nos invita al encuentro del otro, para descubrirnos a nosotros mismos.

Esa potencia de sacar lo mejor de mí, de querer estar al lado de una persona especial y para siempre, es la huella del principio esponsalicio que todos tenemos y proyectamos en cada uno de nuestros actos que edifican la realización personal y comunitaria.

Cuando el amor está presente se consolida el desarrollo social y la convivencia humana, ello sucede en primer lugar en la familia. Si esto no sucede surge el caos personal y comunitario: un mundo amenazado por la violencia, el individualismo, el consumismo que oprime la fragilidad de la persona y le hace insegura e incapaz de madurar en lo más decisivo de la vida como es la hermosa tarea de aprender a amar.

El amor es abierto, ponderado y duradero. Más fundado en valores, ideales de vida, experiencias positivas y negativas que en atracción sentimental. Profundamente inclinado hacia la persona amada, respeta su independencia y mantiene en equilibrio psicológico su atención, pudiéndose dedicar a una pluralidad de actividades sin perder la hondura de la relación amorosa.

Para conocer el amor en su plenitud es necesario cultivar una virtud: la castidad, fuente de madurez, vitalidad y sensatez que confronta a las corrientes ideológicas que falsamente prometen un “todo bajo control” y que solo desarraigan a la libertad humana de su sustrato afectivo y llevana la esclavitud de las emociones y a una vida sin sentido.
La castidad es la espera amorosa para el amor, que lo libera del egoísmo y consolida la comunicación, la entrega generosa, la ayuda solidaria y la apertura cálida y fraterna.

En un mundo donde el imperio del anti-amor parece haberse impuesto sobre la vida humana, donde las lacerantes rupturas que aquejan a la humanidad son cada vez más profundas, se alza el urgente desafío de ofrecer una respuesta desde el amor. Construir la Civilización del Amor es nuestra tarea.

*Artículo expuesto en el I Encuentro de Universitarios Católicos, celebrado en Chiclayo el 25 y 26 de octubre.