El consumo de las familias, más importante de lo que se cree

El consumo de las familias, más importante de lo que se cree

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Foto: Gestion.pe

german-chavezPor: Dr. Germán Chávez Contreras. rector de la Universidad Católica San Pabloeconomista y doctor en Ciencias Sociales.

Hasta ahora hemos hablado bastante sobre las variables relacionadas con la producción y con la demanda agregada. Nos hemos referido a la inversión como una consecuencia de nuestra capacidad de ahorro y/o endeudamiento externo. Otra variable importante es el gasto de gobierno que se utiliza como instrumento de política fiscal para incentivar la demanda (en procesos de desaceleración o recesión) o para contraerla cuando se tiene que “enfriar” la economía si enfrentamos situaciones de crecimiento con déficit comercial (importaciones mayores a las exportaciones).

La variable más importante de la demanda agregada o del Producto Bruto Interno (PBI) visto por el lado del gasto, es el consumo de las familias. Efectivamente mientras la Inversión (a cargo de las empresas), el Gasto Público (a cargo del Gobierno) y las Exportaciones Netas (exportaciones menos importaciones) explican juntas aproximadamente el 45% de la demanda agregada, el consumo (a cargo de las familias) explica el otro 55%.

Esta variable es tan importante que, al parecer, el Gobierno ha pensado en reducir el Impuesto General a la Ventas  (IGV) no solo para formalizar la actividad productiva, sino también para incrementar el consumo de las familias, toda vez que al ser el IGV un impuesto indirecto, su reducción significa una disminución en el mismo porcentaje de los precios de mercado de los bienes afectos. De esta manera se impulsa la demanda agregada interna, pues a menor precio, mayor demanda (regla básica de la economía).

Por la importancia del consumo, es fundamental que este se dé dentro de la formalidad, es decir, que las familias se abastezcan en establecimientos formales, que el empleo también sea formal y que la participación de la familia en el aparato productivo se dé dentro de la formalidad.

Dado que aproximadamente el 40% del empleo en Arequipa corresponde a la categoría del autoempleo, que por sus características es de bajo nivel educativo, mayormente informal y poco sostenible en el tiempo, es fundamental que el Gobierno, dentro de sus políticas para recuperar el crecimiento se pregunte qué se puede hacer por la familia, para involucrarla en el dinamismo de la reactivación económica, pues es el componente más importante de la sociedad misma.

Finalmente, más allá del análisis económico, necesitamos entender que la familia es la base de la sociedad, es el espacio donde se forman las personas en valores éticos y morales, donde aprendemos a ser ciudadanos valiosos para el país e imprescindibles para la construcción de una sociedad mejor. Por esta razón, la familia no puede mantenerse al margen de las propuestas del Gobierno para reactivar la economía y, especialmente, para lograr el bienestar social en perspectiva del bien común.

Artículo publicado en el diario Sin Fronteras el 07 de octubre 2016.