El programa de vivienda requiere de acción solidaria

El programa de vivienda requiere de acción solidaria

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Foto: Ecco Radio

german-chavezPor: Dr. Germán Chávez Contreras. rector de la Universidad Católica San Pabloeconomista y doctor en Ciencias Sociales.

Uno de los ejes del Plan de Impulso Económico del Gobierno es la construcción de un número importante de viviendas sociales en el intento de reducir la brecha de viviendas que existe en la actualidad. El programa propuesto se refiere a la construcción de viviendas nuevas de bajo costo (S/. 80 mil soles) y con un área aproximada de 40 metros cuadrados. Esta iniciativa, se acomodará al actual programa “Techo Propio” y pretende la construcción de 150 mil viviendas hasta el año 2021 (15 mil este año), con una inversión de 4,500 millones de soles. El programa contempla que las personas de los segmentos socioeconómicos D y E que apliquen al mismo, podrán pagar cuotas de 300 a 500 soles mensuales por créditos hipotecarios de largo plazo.

Según datos al año 2016 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el Perú el déficit es de 1´860,000 viviendas, existiendo además cerca de 8 millones de personas que viven en asentamientos humanos con escasez o carencia de servicios públicos. Estas viviendas en su gran mayoría son autoconstruidas y no cumplen con los requerimientos técnicos mínimos y en muchos casos, están ubicadas en zonas de alto riesgo ante desastres naturales.

Precisamente hoy lamentamos la desgracia vivida por familias en casi todo el territorio nacional, especialmente en las regiones del norte, quienes casi lo han perdido todo. El último reporte del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) indica un total de 182,116 viviendas afectadas.

Es fácil darse cuenta que el programa de construcción de viviendas sociales nuevas (150 mil) quedaría corto incluso si solo se quiere devolver a las personas damnificadas las mismas condiciones de vida que tenían antes de los daños causados por el fenómeno natural del “niño costero”.

En el otro lado de la moneda, vemos grandes muestras de solidaridad que han demostrado que somos un país sensible, pero nos hemos quedado cortos ante la dimensión de la tragedia que afecta especialmente a las familias más pobres. Estas dimensiones hacen que la respuesta no quede solo en el Gobierno, pues nos alcanza a todos.

Invito a reflexionar sobre las palabras de San Juan Pablo II (discurso en Puebla, México, 1979). Nos habla de la caridad cristiana y nos plantea la necesidad de velar por los pobres, nos invita a vivir nuestra responsabilidad social con coherencia y con desprendimiento, pensando siempre en las carencias de los más necesitados. Nos llama a vivir en perspectiva del bien común en cuanto bien de todos los hombres y de todo el hombre, entendiendo que el bien común es un deber de la sociedad que exige la búsqueda constante del bien de los demás como si se tratase del bien propio.

*Artículo publicado en el diario Sin Fronteras el 31 de marzo de 2017