El valor del pesebre en Navidad

El valor del pesebre en Navidad

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Pesebre de la clínica San Juan de Dios. Foto: RPP.

Mg. Jorge Pacheco TejadaPor: Dr. Jorge Pacheco Tejada, director del Departamento de Educación de la Universidad Católica San Pablo.

Para orientar mejor esta celebración de la Navidad, el Papa Francisco acaba de firmar la carta apostólica Admirabile signum, sobre el significado y el valor del armado del pesebre en Navidad, una tradición iniciada por San Francisco de Asís, que ayuda de una manera “dulce y exigente” a transmitir la fe de padres a hijos.

En Arequipa fueron muy famosos los nacimientos que preparaba la Clínica San Juan de Dios”. En la actualidad, la Policía Nacional ayuda a la conservación de esta hermosa tradición a través del belén armado por su Unidad de Servicios Especiales (USE), con sede en la calle San Juan de Dios. En general los templos católicos hacen sus mejores esfuerzos cada año para presentar nacimientos elaborados con hermosas piezas y mucho sentido cristiano. Y la tradición se extiende a la mayoría de hogares.

En ese sentido, para acoger la invitación del Papa Francisco a apreciar el valor del pesebre, quiero comentar algunos pasajes de la carta apostólica Admirabile signum.

El pesebre o nacimiento es como un Evangelio vivo. El evangelista Lucas narra que María “dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada”. Y ese es el hecho histórico que nos recuerdan los “nacimientos”.

También, los pesebres manifiestan la ternura de Dios que, siendo Creador del universo, “se abaja a nuestra pequeñez”. El belén “es una invitación a ‘sentir’, a ‘tocar’ la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación” y “una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados”.

El nacimiento es una sublime expresión de la familia de Jesús. María es la madre que contempla a su hijo. San José es el custodio fiel que “nunca se cansa de proteger a su familia”.

Finalmente, el pesebre nos pone ante el gran misterio de la vida. Cuando en Navidad colocamos la figura del Niño Jesús “el corazón del pesebre comienza a palpitar”. Dios Creador esconde su poder “en la debilidad y en la fragilidad” de un niño cuyo nacimiento “suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida”.

Que no perdamos esta hermosa tradición de “armar el nacimiento”. “No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. El nacimiento que hemos armado con amor y entusiasmo, habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición”, dice el Papa.  ¡Feliz Navidad a todas las personas de buena voluntad!