¿Fue un error el incremento del impuesto selectivo al consumo?*

¿Fue un error el incremento del impuesto selectivo al consumo?*

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Carlos Oliva juramentó como nuevo ministro de Economía en reemplazo de David Tuesta, quien renunció tras las protestas por el alza del ISC. (Foto: El Comercio).

german-chavezPor: Dr. Germán Chávez Contreras, rector de la Universidad Católica San Pabloeconomista y doctor en Ciencias Sociales.

En los últimos días hemos conocido la renuncia de David Tuesta, Ministro de Economía y Finanzas (MEF), debido a las tensiones generadas por las medidas adoptadas en cuanto al incremento del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y al intento de ampliar la base tributaria del Impuesto a la Renta, en el propósito de incluir en la relación de aportantes a los ciudadanos de menores ingresos.

Lo cierto es que la situación no se le presentaba fácil al Ministro, pues el MEF se enfrentaba a una doble complicación. Por un lado, la caja fiscal que cerró el año 2017 con un déficit del orden del 3.2% del Producto Bruto Interno (PBI) y, por otro lado, la economía experimentaba un proceso de desaceleración desde el año 2014. Así, el 2017 la economía cerró con un crecimiento del 2.5%, insuficiente para generar el empleo que se necesita anualmente, ni para revertir la tendencia creciente de la pobreza en el país.

Desde la teoría económica, cuando se tiene una situación como la que atraviesa el Perú, antes que buscar el equilibrio de la caja fiscal (reducción del déficit), se debe impulsar la reactivación de la economía, promoviendo el incremento de la demanda agregada, a través del estímulo al consumo de las familias, la inversión de las empresas y el aumento de las exportaciones.

Justamente el ajuste de impuestos indirectos como el ISC, no era lo más conveniente, pues estos incrementan el precio de los bienes afectados, en este caso licores, gaseosas, tabaco y combustibles. Al subir los precios, el consumo cae, reduciendo la demanda agregada, con una mayor contracción del PBI; justamente lo que no se quería (efecto recesivo del impuesto).

Al ser la inversión privada cuatro veces mayor que la inversión pública, lo que debe propiciar el Gobierno es el mayor nivel de inversión privada, aportando al crecimiento de la producción. Esto favorece a la caja fiscal, pues el déficit tiende a disminuir cuando la economía crece, ya que, al aumentar el consumo de las familias, los impuestos indirectos como el IGV y el ISC también se incrementan y al subir la renta de las personas (familias, empresas), el Impuesto a la Renta se mueve en la misma dirección.

Volviendo a la demanda agregada, afortunadamente el precio internacional de los metales sigue en niveles expectantes, por lo que se puede esperar que el nivel de exportaciones mantenga su tendencia (esperamos el 2018 un superávit comercial de US$ 10 mil millones), favoreciendo la reducción del déficit fiscal.

Es preciso recuperar la confianza en el empresario para que mejore la inversión privada, se genere empleo y se inicie la reactivación de la economía desde la demanda agregada.

*Artículo publicado en el diario Sin Fronteras, el 08 de junio de 2018.