La descentralización y el nuevo gobierno

La descentralización y el nuevo gobierno

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Foto: www.inforegion.pe

german-chavezPor: Dr. Germán Chávez Contreras. rector de la Universidad Católica San Pabloeconomista y doctor en Ciencias Sociales.

La descentralización es una preocupación que data desde la misma creación del Perú como una República de gobierno unitario. A lo largo de nuestra vida republicana, varios han sido los intentos descentralizadores. Tal vez el último fue la dación de la Ley de Bases de la Descentralización del año 2002, que propone como objetivos centrales el desarrollo económico auto sostenido, la promoción de la competitividad de las regiones, la distribución equitativa de los recursos del Estado, la promoción del desarrollo humano y la mejora progresiva y sostenida de las condiciones de vida. Así, el año 2002 se le da a la descentralización el carácter de política permanente y obligatoria del Estado, con el objetivo fundamental de lograr el desarrollo integral del país.

Para lograrlo, la nueva gestión propone la creación del Ministerio de Apoyo a las Regiones (MAR). Nuevamente como ocurrió con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), se tiene la idea de que la creación de un nuevo ministerio es la mejor ruta para atender una demanda del país que trasciende la gestión misma de una nueva cartera del Ejecutivo. Si vemos con cuidado, tenemos que tanto el MAR como el MIDIS evidencian una legítima preocupación por la persona humana, por el desarrollo sostenible, integral y solidario de todas las poblaciones del Perú, especialmente de aquellas que se encuentran más alejadas (fuera de Lima y Callao), o de los grupos humanos menos atendidos.

Y es que tanto la descentralización como el desarrollo y la inclusión social, necesitan ser consideradas como políticas de Estado, políticas que informen el actuar de todos los ministerios en perspectiva de bien común, de bienestar social, de humanización de las relaciones de producción, distribución y consumo. Esto implica que cada ministerio asuma lo que le corresponde para mejorar las condiciones de vida en las comunidades más alejadas, en las más pobres y más ignoradas.

Así, por dar un ejemplo, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones buscaría articular todos los centros poblados del país para acercar los servicios básicos a los menos favorecidos. Esto es, conectividad para el bienestar social. El Ministerio de Salud, generaría las redes de centros asistenciales que eviten o reduzcan la morbilidad y mortalidad en los pueblos más alejados; y el Ministerio de Educación buscaría dar un servicio de calidad, independientemente de la distancia que exista entre un pueblo y la capital de la república.

Si cada cartera del Ejecutivo asume su rol y entiende a la descentralización, al desarrollo y a la inclusión social como políticas de Estado, no sería necesario incrementar el número de carteras para mejorar las condiciones de vida en las comunidades más pobres y para lograr un país más equitativo.

Artículo publicado en el diario Sin Fronteras el 08 de julio de 2016.