Las cualidades que debe tener un buen maestro

Las cualidades que debe tener un buen maestro

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Mg. Jorge Pacheco TejadaPor: Mg. Jorge Pacheco Tejada – Director de la Escuela Profesional de Educación de la Universidad Católica San Pablo

Es importante delinear el perfil del maestro que aspiramos ser para tener un rumbo a seguir, un modelo que nos permita avanzar hacia esa meta. En esta celebración por el Día del Maestro me parece oportuno comentar el análisis que hiciera Martín Vicente Lozano, en un reciente artículo sobre el maestro en la actualidad.

Vivimos una época de falta de vocaciones, dónde muchas veces los jóvenes tienen pocas motivaciones para seguir la carrera magisterial. Por ello es necesario tener referentes claros que nos ayude a esforzarnos para llegar a ser maestros de verdad, entregados, felices de su vocación, valorados en su esfuerzo. Maestros que sientan que lo principal, lo más importante en un Centro Educativo son y han de ser sus alumnos. Y que por lo tanto sienta la imperiosa responsabilidad de formarlos bien, en conocimientos, pero sobre todo en valores.  Sabemos todos que un buen maestro es el que marca la diferencia entre la mediocridad y la excelencia de un centro educativo.

Muchas de las cualidades y características personales deberían ser tenidas en cuenta en cualquier proceso de formación de maestros y posteriormente en la etapa de selección para el ejercicio de la docencia. Me permito citar a continuación las características que considero más importantes.   Martín Vicente Lozano las divide en dos grupos: rasgos personales y rasgos profesionales. Hoy me referiré solamente al primer grupo de características, las que están referidas a los rasgos personales y es que independientemente de su cualificación y preparación profesional, el maestro debería acercarse a un perfil personal lejos del cual difícilmente podrá llegar a ser un buen docente, especialmente cuando los educandos van a ser niños.

El maestro, siempre, desde el comienzo ha de ser cordial, cercano y lo más simpático posible. El maestro tiene que conseguir con su trato que los niños no tengan miedo a preguntarle y pedirle consejo cuando sea necesario.

El maestro para poder educar debe tener la entereza y más aún la autoridad. La humildad puede ser hasta positiva para mantener el respeto y la autoridad, porque aumentará la confianza de los niños en su maestro como referente en el aula, que también es humano y también se equivoca. Asimismo, ha de ser paciente. Una de las bases de la educación actual es que no hay dos niños iguales. Sus ritmos de trabajo, sus comportamientos en clase y todos los factores externos que puedan afectar a su aprendizaje, provocan lógicos desfases en las necesidades temporales de aprendizaje de cada uno.

Debe tener lo que coloquialmente se llama, “don de palabra”. En el proceso comunicativo, él desempeñará no sólo el papel de “emisor” sino también de “receptor”. La creatividad y decisión son dos rasgos diferentes, pero he preferido comentarlos juntos, porque de nada le sirve a un maestro ser creativo a la hora de enfrentarse a situaciones de difícil solución o de hacer propuestas didácticas interesantes, si no tiene la capacidad de decisión suficiente como para llevarlas a cabo.

Por otro lado, el maestro no debe ser “flojo” sino estar dispuesto a asumir su trabajo con dedicación y empeño. Tiene tareas variadas como:  buscar información o datos para enriquecer una próxima explicación, corregir ejercicios, planificar la siguiente clase, etc.

En definitiva y como decía al principio, estos serían algunos de los rasgos y características personales que debería tener el maestro. Para el logro de estas características, mucho ayuda la propia autopercepción del maestro, quien, conociéndose, sabrá qué es lo que tiene que reforzar en su formación permanente pero también ayudará que los centros de formación docente puedan ayudar a los futuros maestros a forjar esas características personales.

Si un maestro tiene vocación, su profesión le entusiasmará y se entregará al máximo. Los maestros no hacen un trabajo rutinario que puedan desarrollar fríamente, sin humanidad y sin pasión, el entusiasmo es algo que tienen que transmitir.