¡No seas uno más del montón! *

¡No seas uno más del montón! *

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Foto: Flirck

Por: María Alejandra Moreno Velasco, egresada de la Escuela Profesional de Administración de Negocios de la Universidad Católica San Pablo.

23843105_1329440357201168_4194645446599290336_nDestacar, hoy por hoy, es cada vez más difícil. No porque no haya el apoyo necesario, sino porque todos quieren “ser alguien”. Al final, esto nos lleva a ser como ovejitas corriendo a la misma meta, sin saber qué hay al final del camino o sin querer alcanzarlo realmente.

Este es el eje de una charla que brindé hace algún tiempo. Esta varío mucho antes de presentarla, pues no quería presentar solo una experiencia, sino tratar una problemática, que considero, nos afecta a todos: “la presión”, “los sueños frustrados” y el “negativismo” que se esconde detrás del “realismo”.

Dios nos ha dado diferentes talentos, sueños y objetivos. Entonces, no es posible que corramos detrás de un futuro igual, solo porque implica un estilo de vida cómodo y seguro.

Quise abordar estos temas porque esa presión, también, me llevó a mí misma a dejar mis sueños de lado. En mi caso, sí llegué a enamorarme de mi carrera y de lo que hago hoy, sin embargo, pasé mucho tiempo frustrada por no tener las agallas de seguir lo que me apasionaba.

Cuando era pequeña mi mamá me decía: “Ale, no seas una más del montón…”. Grabé la frase en mi memoria. Pensaba que se refería a destacar académicamente, pero también a que cumpliera mis sueños. En resumen, que lo hiciera TODO. Años después de que falleció, comprendí a lo que realmente se refería. Ella no quería que ingrese a la competencia sangrienta en la que casi todos participan, por “ser alguien”. Ese era el montón del que ella no quería que yo sea parte.

Y tuvo razón. Un tiempo fui parte de esa competencia, y tenía todo para lograr “ser alguien”, pero mientras más lo buscaba, más infeliz me sentía. Por lo que decidí comenzar a correr mis propias carreras en pos de lo que realmente me apasiona. Empecé a amar lo que hacía y a apreciar los pequeños detalles de la vida. Allí empecé a sentirme especial y feliz, porque dejé de culpar a la vida por las cosas que me pasaban y lo que no pude alcanzar.

Fue ahí cuando soñé de nuevo, cuando retomé la felicidad y el corazón de una Ale pequeña, una Ale que nunca va a olvidar, pero que trata de no vivir en el pasado ni en el futuro, una Ale que es capaz de volar y pisar tierra a la vez. Que se va a caer mil y un veces más, pero que nunca más se va a quedar en el piso.

Quise compartir parte de lo bueno y malo que he vivido, porque me costó salir del hoyo. Para lograr salir, hay algo muy importante: la decisión. Desde el momento que decidí salir de ese hoyo, todo lo demás comenzó a caer por su peso. He logrado y llegado a lugares que nunca imaginé. Tuve el coraje de dejar atrás lo que me hacía daño y superar miedos y resentimientos. Dios ha puesto a personas que me ayudan en este proceso, las que me han enseñado que el cariño y el apoyo, son las únicas cosas que uno necesita a veces, y no tanto las cosas materiales.

Son varias las lecciones que quiero compartir: Se pueden tener múltiples sueños y ello no amerita dejar unos por otros, de todo y todos se puede aprender y, principalmente, que por más oscura y tenebrosa que sea la tormenta, siempre, siempre acabará. Hay nuevas oportunidades, que debemos aprovechar sin olvidar quienes somos, qué nos mueve – no importa la edad-. No podemos perder nuestra chispa, no podemos dejar de agradecer por lo bueno y lo malo. Al final eso nos hará más fuertes y sabios.

La vida nos va a golpear muy fuerte, pero no podemos quedar abatidos en el piso. Podemos perderlo todo, la familia, el dinero, todo lo material es efímero. Pero las memorias, los momentos, el cariño que diste y te dieron, los sueños y las ganas, son cosas que nunca se van a perder.

Cuando la vida te golpee, quien decide seguir lamentándose y hundiéndose en su propia miseria (como diría mi mejor amiga), o volver a levantarse y seguir luchando, eres tú. Hay que aprender a superar, pero nunca olvidar las lecciones, porque una vez que uno olvida su pasado tiende a repetirlo…

Por más cliché que suene, seguimos vivos. Eso debe significar algo. Tal vez no será fácil descubrirlo. Tal vez nunca podamos notar nuestro impacto en los demás, pero créanme, ese impacto está ahí, nosotros afectamos positiva o negativamente nuestro entorno. Y si seguimos vivos, sería bueno que valga la pena, y también las alegrías. Podemos levantarnos, soñar y vivir plenamente y no solo sobrevivir.

Para “no ser uno más del montón”, no tienes que competir con nadie más que contigo mismo. Lucha por sus sueños y no pierdas nunca tu chispa. Cada uno puede contribuir a que nuestra sociedad sea un lugar mejor, no de una forma utópica, sino que sea una sociedad de soñadores, de guerreros y de los que viven apasionadamente el día a día.

*Artículo desarrollado a partir de la charla presentada en el TEDx Characato Talk.

La egresada participó en estancias académicas en Australia y a Corea del Sur, esta última becada. Dirigió y protagonizó la obra teatral “Un cuento de Navidad”. Fue parte de la delegación de la UCSP que participó en el Modelo de las Naciones Unidas organizado por la Universidad de Harvard, el cual se realizó en Brasil en 2014. Fue edecán de la delegación de China durante el APEC 2016 y fue seleccionada para participar en el TEDx Characato.