ONU: todos perdemos

ONU: todos perdemos

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A los señores de la ONU les digo algo que ya saben pero no les importa. Pero no importa que no les importe, siempre vale la pena decirlo.

Señores de la ONU:

A propósito de la intervención de su Comité de Derechos para que el Perú apruebe la legalización el aborto, es bueno hacerles una pregunta: ¿Quién gana con la promoción del aborto?

Ciertamente no los niños abortados. Tampoco sus mamás que usualmente pagan la intervención, de calidad o no ¿Los papás? Podríamos decir “depende” pero si no los quieren y los matan no ganan nada y si los quieren y la mamá decide abortarlos, tampoco; por último los hombres son los últimos en ser consultados sobre este asunto.

En caso de violación o incesto ¿se castiga al culpable? Para nada, entonces sigue la pregunta ¿Quién gana? ¿Los médicos que lo practican? Como práctica médica o científica, del aborto no se aprende nada ni se gana buena fama en la profesión, no conozco médico alguno que parezca orgulloso de practicarlo.

¿Dinero? Pareciera que sí y bastante si le creemos a los grandes médicos arrepentidos que abandonaron ese negocio ¿Los abogados que lo defienden? Pareciera que sí y también bastante a juzgar por los financiamientos millonarios y el costo que tienen los cambios legales en todo el mundo ¿Los activistas, los ideólogos, sociólogos, etc.? ¿Ustedes?

Muchos literalmente viven del tema, es decir, viven de la muerte de esos niños ¿Los políticos? También parecen ganar por el aire de modernidad, tolerancia y apertura que se asocia al tema, da “tono” eso de “ponerse del lado de la mujer desprotegida”.

No se me ocurren más personajes en este drama, ojalá no exista una macabra organización que promueva esta carnicería sin otra razón que lucrar con los cuerpos, los órganos o los tejidos de esa multitud de inocentes. En todos los últimos casos, de cara al desarrollo humano, el ganar es solo apariencia, en realidad nadie gana, todos perdemos. Y la que más pierde es la mujer.

Por eso no encuentro más explicación para el aborto que el odio, la voluntad homicida guiada por la corrupción de la inteligencia. Matar al inocente no es un derecho, es la peor injusticia.