Pobreza y Economía*

Pobreza y Economía*

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Foto: http://costamingaclaudia.blogspot.pe/

german-chavezPor: Dr. Germán Chávez Contreras, rector de la Universidad Católica San Pabloeconomista y doctor en Ciencias Sociales.

La tasa de pobreza, más que una variable social que se puede medir, es el indicador de un estado de carencias que tiene un porcentaje de la población, con relación a los mínimos aceptables. Desde una aproximación objetiva, la pobreza puede ser coyuntural (monetaria) o estructural (necesidades básicas no atendidas).

Recientemente, la pobreza monetaria (coyuntural) pasó a ser noticia, pero esta vez no fue para anunciar una reducción de la misma. La pobreza monetaria que el año 2016 afectó al 20.7% de la población a nivel nacional, el año 2017 se incrementó en 1%, llegando al 21.7%. Si bien este incremento parece insignificante, no es así. Lo grave del aumento de la pobreza monetaria, es que marcó un punto de inflexión, pasando de una tendencia decreciente de quince años, a una creciente. La pobreza no es un concepto que se mide desde la economía, sin embargo, el crecimiento económico es uno de los principales responsables de su comportamiento, siendo otro la política social del gobierno.

Pero esta situación era algo que se veía venir, pues el año 2018 es el quinto año de una desaceleración económica severa que, por necesidad, iba a terminar en el incremento de la pobreza monetaria. Recordemos que durante los doce años de crecimiento económico que vivimos (2002-2013), la pobreza cayó aproximadamente en 30% (pasó del 54.3% al 23.9%). Durante este mismo período, la economía crecía al 6.1% promedio anual, la inversión pública lo hacía al 11.2% y la inversión privada crecía al 12.0% (en la actualidad con tasas negativas).

La reducción del nivel de pobreza es un buen indicador para expresar que el crecimiento económico, se está convirtiendo en bienestar social, en mejores condiciones para las personas y familias. Y es que la pobreza, como lo expresa la Iglesia Católica, es la herida por donde sangra la sociedad y no podemos quedarnos indiferentes mientras exista un pobre sobre la faz de la tierra. Entonces, es fundamental reducir la pobreza.

El primer paso para aportar en la reducción de la pobreza, es no caer en la indiferencia y desde el rol que nos toque desempeñar a cada uno de nosotros, esforzarnos siempre por aportar al bien común y trabajando en perspectiva de servicio. El Gobierno, incentivando la inversión pública sin corrupción (necesitamos creer que sí es posible), y el sector privado, generando puestos de trabajo desde la inversión responsable y seria.

Finalmente, es preciso mejorar en productividad, especialmente en los sectores de turismo, pesca, agricultura e industria. Esto pasa por darle mayor atención a la educación, capacitación, entrenamiento y a la inversión en infraestructura y tecnología, combatiendo además la informalidad, donde se concentra fuertemente la pobreza.

Artículo publicado en el diario Sin Fronteras del 4 de mayo de 2017, columna Economía en Serio.