Retos para ser un buen docente

Retos para ser un buen docente

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Foto: elmontonero.pe

Mg. Jorge Pacheco TejadaPor: Mgtr. Jorge Pacheco Tejada – Director de la Escuela Profesional de Educación de la Universidad Católica San Pablo

En esta época de grandes cambios en la educación mundial y peruana, es importante no perder el rumbo, esto implica tener muy claros los aspectos fundamentales de la educación, de modo que los cambios que se emprendan en la educación, no la desvíen de su objetivo fundamental que es el perfeccionamiento de la persona humana.

Por ejemplo, han surgido corrientes educativas que relegaban la figura del maestro, al punto de decir que era un mero acompañante en el proceso de aprendizaje del alumno. Si no queremos perder el rumbo en la educación, debemos ser muy enfáticos en valorar la figura del maestro como pieza fundamental de los procesos educativos. Sabemos que un buen profesor es la base de la educación exitosa, para ello el maestro precisa tener una serie de habilidades personales y profesionales.

Enseñar no es sólo transferir conocimientos. Un buen profesor necesita no solo un amplio conocimiento de la materia que imparte, necesita ser entusiasta, cariñoso, empático, firme, respetuoso, responsable, flexible, comunicativo, cautivador, compasivo, cooperativo, decidido, atento, dedicado, creativo.

Pero si quisiéramos simplificar y jerarquizar estos atributos, con el objeto de una mejor comprensión, diría que un buen maestro debe tener dos características bien marcadas: saber lo que enseña y relacionarse bien con sus alumnos.

Son como las dos caras de una misma moneda. Ambas características son las que le permiten al maestro ganarse el respeto de los alumnos. Es por esta razón que la tarea del docente no es fácil, requiere de estas dos habilidades que tiene que ir construyendo día a día, año a año.

Para ser un buen maestro se debe saber lo que enseña. En este empeño ayuda mucho que el maestro cada vez crezca en responsabilidad. Significa entonces que debe esforzarse por tener las mismas expectativas y estándares que exige a sus alumnos. Sin temor alguno debe admitir que tiene que ser un ejemplo a seguir. No hacer lo que no quisiera que hagan sus alumnos.

Esta sola decisión le ayudará a asumir su tarea con dedicación. La dedicación implica no sólo ir todos los días a clase y pasar el tiempo necesario para que los alumnos reciban la mejor educación posible, sino prepararse y no improvisar sus clases. Asumir con decisión su labor, le exigirá encontrar los medios necesarios para garantizar el aprendizaje de sus alumnos.

Parte de su responsabilidad es ser creativo, es decir trabajar los temas de manera que atraiga la atención de los alumnos y los incentive a continuar aprendiendo, las actividades que son más dinámicas son las que logran un buen efecto en sus clases. Un maestro responsable es que está dispuesto a prepararse, a esforzarse para asegurar que los estudiantes reciban la formación que necesitan.

La otra cara de la moneda en la tarea docente es saber relacionarse con los alumnos, debe ser empático. Según el diccionario de la Real Academia de la lengua española, empatía es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. Entonces un maestro es empático si es capaz de relacionarse con los alumnos de manera tal que logre identificarse mental y afectivamente con el estado de ánimo de sus alumnos. Un buen maestro descubre rápido, con solo una mirada, la tristeza, la angustia, el miedo, la alegría, la ilusión, el desánimo o el entusiasmo de cada uno de sus alumnos.

Algo que adorna la personalidad del docente, en este esfuerzo de aprender a relacionarse con sus alumnos, es que sea cautivador, que no es sino la habilidad de atraer la atención en el aula y ser capaz de mantenerla. Para eso debe realizar actividades divertidas, frescas y energéticas, dejarlos queriendo más y motivarlos a continuar aprendiendo.

No olvidemos que el mundo moderno representa un desafío al equilibrio emocional y que por lo tanto los maestros debemos estar muy atentos para orientar y apoyar en este proceso de maduración de nuestros alumnos. Sólo así podrá ganarse el respeto y el cariño de sus alumnos, y de la sociedad en general.

Este es el gran reto a nuestra tarea educativa al inicio de este año académico 2018.

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