Semana Santa: Tiempo propicio para educar en valores*

Semana Santa: Tiempo propicio para educar en valores*

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Christ carrying the Cross on Good Friday with a dramatic sky in the background.

Mg. Jorge Pacheco TejadaPor: Mgtr. Jorge Pacheco Tejada – Director de la Escuela Profesional de Educación de la Universidad Católica San Pablo (UCSP)

¡Cuánto puede marcar en la vida de nuestros alumnos una Semana Santa bien vivida! Esta semana santa tenemos muchos recursos que pueden servir para reflexionar seria y profundamente y afianzar cuatro valores muy importantes en la formación de los jóvenes: reflexión, perdón, coherencia y esperanza.

Reflexión: La actitud reflexiva está casi ausente en nuestra cultura moderna. Hoy no se reflexiona. Cuando digo reflexionar me refiero a ese espacio de silencio externo y de silencio interior que nos confronta con nosotros mismos, con nuestra realidad, con nuestro estilo de vida, con nuestros afanes.

Qué importante es desarrollar una actitud reflexiva, cuando lo que vivimos es el frenesí de la cultura del aturdimiento, de la música estridente, del ruido que impide pensar con serenidad y con paz.

Quienes tienen la experiencia de haber hecho caminatas, peregrinaciones, saben lo reconfortante que es hacer un ‘alto en el camino’. De eso se trata, de incorporar en la experiencia de los niños y de los jóvenes, ese alto en el camino. Un día diferente, en el que damos espacio al silencio. Sobre todo al silencio interior.

Una pregunta bien formulada, una motivación bien planteada y un espacio de tiempo adecuado a la edad de cada grupo, ayudará a que los jóvenes, en esta semana santa, disfruten de la experiencia de reflexionar.

Perdón: La ausencia de reflexión muchas veces nos lleva a no pensar con profundidad   en nuestros sentimientos y en general en todo aquello que vamos guardando y va envenenando nuestro mundo interior. La vorágine de la vida nos impide darnos cuenta qué cosas andan mal y necesitan enderezarse.

Inculcar en los jóvenes, a partir de su actitud reflexiva, la necesidad de cambiar, de mejorar, de ‘volver a empezar’. Que los niños y jóvenes tengan la experiencia de darse cuenta qué necesitan limpiar por dentro: Sentimientos que los entristecen, situaciones que les quitan la paz, costumbres que no les ayuda a crecer espiritualmente, hábitos que no les ayudan en su vida personal y social.

Entonces deben tener una experiencia sana y sanante de perdón, de arrepentimiento.

La Semana Santa es propicia para motivar esa reflexión y esa actitud de cambio; de sentir la necesidad de mejorar todo aquello que un niño o joven sabe que no anda bien. Una adecuada coordinación entre la escuela y la familia puede apoyar en ese proyecto de permitir un espacio para conversar en familia y pedirse perdón. Es la actitud simbólica de ‘lavarse los pies’ de tener la humildad de reconocer nuestros agravios y perdonar y arrepentirse. Esta actitud los prepara, por ejemplo, para la vida matrimonial. Cuando no hay experiencia de perdón y de arrepentimiento, es probable que en la vida adulta, no sepamos manejar los conflictos  que surgen de la convivencia cercana.

Coherencia: La semana santa también permite reflexionar sobre la coherencia. Que los niños y jóvenes sepan que nos es cuestión de actos sino de actitudes. Que no es cuestión de vivir los valores una semana, sino toda la vida. Que no debemos ser cristianos de semana santa, sino que esta nos impulse a un cambio de actitud para vivir  la vida como cristianos, aprender a tomar decisiones y perseverar en los buenos propósitos.

Esperanza: Finalmente, la esperanza que no es sino entender la vida no como un viernes santo sino como un  domingo de resurrección. Nuestra religión no es la de un Dios muerto sino la de un Dios resucitado que viene a darnos vida plena, que da sentido a nuestros anhelos. A los profesores, les animo a dialogar con sus alumnos por ejemplo  sobre una pregunta: ¿De qué manera la resurrección de Jesús influye en mi vida?

Procuremos que nuestros alumnos no construyan una vida sin Dios. Insisto: la Semana Santa es una oportunidad propicia que no debemos desaprovechar.

*Artículo emitido en Radio San Martín, columna Educar sin perder el rumbo, el 28 de marzo de 2018.