Solicitud de facultades legislativas e inestabilidad política

Solicitud de facultades legislativas e inestabilidad política

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Foto del último mensaje a la Nación dado por el presidente, Pedro Pablo Kuczynski, el 14 de diciembre en respuesta a las acusaciones en su contra por el caso Odebrecht / Fuente: El Comercio

german-chavezPor: Dr. Germán Chávez Contreras. rector de la Universidad Católica San Pabloeconomista y doctor en Ciencias Sociales.

El Ejecutivo ha solicitado hace unos días facultades legislativas al Congreso de la República por 120 días para legislar en materia económica, tributaria, procedimientos administrativos, lucha contra la corrupción, adecuación a los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y gestión de riesgos de desastres.

Esta es la segunda vez. La vez anterior lo hizo el entonces premier Fernando Zavala, también por 120 días (septiembre 2016) y en aquella ocasión el propósito fue trabajar por un país moderno y más inclusivo. Se buscaba la reactivación económica, la promoción de la seguridad ciudadana, la lucha contra la corrupción, la generación de proyectos en agua y saneamiento, y la reorganización de Petro Perú.

Más allá de ver que en materia económica y en la lucha contra la corrupción, se percibe una repetición, queda claro que no es el mejor momento. Precisamente, el momento político que vive el Perú es muy delicado. Los ciudadanos podemos ver día a día cómo se deteriora la figura presidencial por las marchas y contra marchas en el caso Lava Jato. La negativa del Presidente para presentarse ante la Comisión Lava Jato ha generado una tensión de poderes que está poniendo en riesgo su continuidad en el Gobierno. Parte del error está en haber querido manejar un tema político con argumentos jurídicos y constitucionales. Pero el principal problema ha sido la falta de claridad y transparencia para explicar al país los cuestionamientos alrededor de este caso de corrupción masiva.

Hoy día ya solo podemos hablar de un gran y grave problema en el país y este es la corrupción, que se ha evidenciado aún más, por la lucha de poderes que nos deja a los ciudadanos sumidos en la incertidumbre. Esta situación está afectando seriamente la estabilidad jurídica, la gobernabilidad y en especial la paz social. Creo que tanto el Ejecutivo como el Congreso, deben dedicar todos sus esfuerzos a resolver el caos político que vivimos y dejar la solicitud de facultades legislativas para otro momento.

Necesitamos que la política en el país asuma su rol fundamental, que es ponerse al servicio de la sociedad. Es urgente que los políticos posterguen sus intereses partidarios y particulares y prioricen las decisiones que el país necesita para retomar, no solo la senda del crecimiento, sino la construcción de una sociedad más justa, solidaria y reconciliada.

Cierro estas líneas recordando que la Iglesia nos dice que la política debe estar al servicio del bien común, esto es, a la generación del conjunto de condiciones que permitan a cada uno de los miembros de la sociedad, el logro cada vez más pleno y fácil de su realización humana y de su propia perfección (GS, 26).

*Artículo publicado en la columna Economía en serio del diario Sin Fronteras, el 08 de diciembre de 2017