Una oportunidad para reflexionar sobre la llamada “célula fundamental de la sociedad”

Una oportunidad para reflexionar sobre la llamada “célula fundamental de la sociedad”

380
Compartir

Mag. Rodolfo J. Castro Salinas - Director del Instituto para el Matrimonio y la Familia (IMF)Por: Rodolfo J. Castro – Director del Instituto para el Matrimonio y la Familia de la Universidad Católica San Pablo

La estructura familiar claramente predominante hasta el siglo XX estaba constituía por parejas unidas en matrimonio; esta realidad ha variado significativamente y lo que hoy observamos en la mayoría de los países según el World Population Data Sheet (2000) y el World Family Map (2015), es una enorme complejidad en cuanto a estructuras familiares: parejas que cohabitan de modo privado sin ningún tipo de reconocimiento jurídico; familias desintegradas por el divorcio, donde la propia separación genera distancia y el progresivo abandono de la responsabilidad paterna –situación  que se agrava con las nuevas nupcias de los padres–; familias que se forman ya con hijos provenientes de otras relaciones o compromisos; familias con un solo padre biológico; y relaciones que desde sus inicios se han negado a toda posibilidad procreadora.

Ante la variedad de nuevas formas de organización familiar expuestas, utilizaremos el concepto de estructura familiar ligado a la naturaleza de las relaciones sociales básicas desarrollado por Pliego; es decir, se entenderá la estructura familiar como el vínculo de relaciones sociales que determina la organización de la vida familiar. La estructura familiar es la forma básica de organización, que puede facilitar o entorpecer la satisfacción de las necesidades y expectativas de sus miembros integrantes. En este marco, los elementos que definen la estructura familiar son los siguientes: dinámica de autoridad, normatividad en cuanto derecho, y grado de estabilidad o transición.

En tal sentido es pertinente entender y preguntarnos como el actual escenario sociodemográfico viene ocasionando importantes cambios en la dinámica y estructura familiar; estos cambios han generado no pocas inquietudes respecto a las consecuencias para el bienestar de las naciones y la satisfacción de las personas; en otras palabras ¿Las estructuras y formas de composición familiar aportan de manera indistinta al bienestar de las sociedades?, ¿Existe alguna estructura familiar capaz de generar mayores niveles de beneficio? Estas interrogantes han inspirado ya numerosas investigaciones, como la de Wilcox y Cavallé; Amato; Pliego; Castro; De Irala; Burgos; Herrera, Salinas y Valenzuela; Fagan, Kitt y Potrykus; Kaplan y Kronick, etc. Así mismo, es relevante considerar la percepción de los propios niños, y según The Child Trends – organización dedicada a investigaciones sobre bienestar infantil – quién considera en base a la literatura analizada que la estructura familiar que más contribuye en la constitución, identidad y desarrollo de los menores es la conformada por hogares donde los  dos padres biológicos comparten un matrimonio poco conflictivo y estable (Moore, Jekielek & Emig, 2002).

El panorama es complejo. Los factores que pueden contribuir a mejorar los niveles de bienestar de las personas son variados: además de la institución familiar, podemos añadir el entorno socioeconómico (Herrera, Salinas & Valenzuela, 2011), las características del mercado laboral, la calidad de las instituciones públicas, el estado de derecho, la transparencia política, una infraestructura y organización estatal adecuadas, una gestión educativa-sanitaria de calidad, entre otros. Sin embargo, dentro de esta variedad de factores, a la familia se le reconoce su relevancia pública (Polo, 2012), social (Wilcox, 2006), educativa (Planker, 2010) y política (Herfelder, Martínez-Aedo & Velarde, 2011), atribuyéndosele una importante capacidad de generación de bienestar y de bien común no sustituible por otras instituciones.

De acuerdo con Sanahuja (2003), un auténtico desarrollo integral debe tener como punto de partida la dignidad de la persona humana y su fundamental dimensión social-relacional, constituida primariamente por la familia (Chullikatt, 2011). Esta línea coincide con el desarrollo de Cafarra y Melina, quienes definen a la familia como una comunidad que se origina del vínculo conyugal y donde sus miembros, unidos por lazos sanguíneos, tienen una vida en común.

Las bondades de la relación monógama, estable y permanente entre un hombre y una mujer son innumerables (Scola, 2001): incrementa la esperanza de vida de hombres y mujeres (Kaplan & Kronick, 2006), reduce la posibilidad en mujeres de ser víctimas de crímenes y violencia (Wilcox & Cavallé, 2011), reduce costos de asistencia social (Fagan, Kitt & Potrykus, 2011), favorece el incremento en la tasa de natalidad (Mosher, 2007), reduce la probabilidad de vivir escenarios de pobreza (Castro, 2017) etc.

La complejidad y el ritmo cambiante de nuestra sociedad son parte de nuestra realidad. Existen innumerables problemas coyunturales que requieren ser comprendidos y analizados. Sin embargo, no debe olvidarse que la familia y su implicancia para el desarrollo de la persona y la sociedad en su conjunto no es un problema coyuntural, sino estructural, con un impacto decisivo en la vida de las personas y en el futuro de nuestras sociedades.

Bibliografía

Burgos, J. M. (2004). Diagnóstico sobre la familia. Madrid: Biblioteca Palabra.

Chullikatt, F. (2011). No hay desarrollo sostenible sin promoción de la persona y de la familia. Recuperado el 17 de mayo, 2012.

D`agosstino, F. (2006). Filosofía de la Familia. Instituto de Ciencias para la Familia. Madrid: Ediciones Rialp. 

Dumont, G. (2004). Demografía, transición demográfica y política demográfica. En Consejo Pontificio para la Familia. Lexicón: términos ambiguos y discutidos sobre familia, vida y cuestiones ética,193-201. Madrid: Ediciones Palabra.

Fagan, P., Kitt, A. & Potrykus, H. (2011). Marriage and Economic Well-Being: The Economy of the Family Rises or Falls with Marriage. Marriage Research Synthesis, 1, 1-22. 

Hertfelder, E. Martínez-Aedo, M. & Velarde, L. (2011). La familia, desafío para una nueva política: propuestas para una política pública con perspectiva de familia. Madrid: Instituto de Política Familiar. IPF.

Herrera, S., Salinas, V. & Valenzuela, E. (2011) Familia, pobreza y bienestar en Chile: un análisis empírico de las relaciones entre estructuras familiares y bienestar. Revista del Instituto de Sociología y el Centro de Políticas Públicas de la Universidad de Chile. 11(1), 1-19. 

Fagan, P., Kitt, A. y Potrykus, H. (2011). Marriage and Economic Well-Being: The Economy of the Family Rises or Falls with Marriage: Marriage and Religion Research Institute.

Kaplan, R. & Kronick, R. (2006). Marital status and longevity in the United States population. Los Angeles: University of California.

Melina, L. (2010). Por una cultura de la familia. El lenguaje del amor. Lima: Universidad Católica San Pablo.

Mosher, S. (2007). La economía aconseja terminar con el aborto. Recuperado el 22 de febrero, 2013, de http://www.lapop.org/index.php/boletines/378-la-economia-aconseja-terminar-con-el-aborto.

Planker, A. (2014). La misión del varón en la cultura actual. Buenos Aires: Editorial de la Universidad Católica de Argentina.

Pliego, F. (2012). Familias y bienestar en sociedades democráticas. El debate cultural del siglo XXI. México: Miguel Ángel Porrúa.

Polo, C. (2012). Estructuras familiares y bienestar. En Congreso Anual para la Región Arequipa 2012. Llevado a cabo en la conferencia de la Agenda para el desarrollo de Arequipa,  Arequipa – Perú.

Sanahuja, J. C. (2003). El desarrollo sustentable: La nueva ética internacional. Buenos Aires: Vórtice.

Wilcox, B. (2006). El Matrimonio sí importa: veintiséis conclusiones de las Ciencias Sociales. Charlottesville: Social Trends Institute.

Wilcox, B. & Cavallé, C. (2011). The sustainable demographic dividend: What do marriage and family have to do with the economy? Charlottesville: Social Trends Institute.

World Population Data Sheet (2000). Demographic Data and Estimates for Countries and Regions of the World. Washington: Population Reference Bureau.