“Urbanismo social” de Medellín se puede replicar en Arequipa

“Urbanismo social” de Medellín se puede replicar en Arequipa

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Zona Nororiental de Medellin. (Foto www.medellin.gov.co)

Carlos TimanáPor: Carlos Timaná Kure, politólogo, magister en Gobierno y Políticas Pública y director del Centro de Gobierno José Luis Bustamante y Rivero de la Universidad Católica San Pablo.

La zona aledaña a la quebrada (torrentera) Juan Bobo, en la zona nororiental de Medellín, era más que precaria hasta hace algunos años. Además, la calidad de las construcciones a sus costados —casas hechas con materiales endebles, reciclados y vulnerables a la creciente de sus aguas— y los fenómenos conexos presentes en el territorio, como el pandillaje, sumían a sus habitantes en una espiral de pobreza y permanente vulnerabilidad frente a los desastres naturales y la amenaza de la violencia homicida.

Para enfrentar esta delicada situación, la administración del Municipio de Medellín, inspirada en los avances de lo que se ha denominado urbanismo social —“un instrumento de inclusión espacial y construcción de equidad en el acceso a las posibilidades”—, buscó hacer intervenciones en las zonas marginales de la ciudad de forma integral, con un fuerte componente social y de participación ciudadana.

Con el financiamiento de la cooperación francesa, el acompañamiento de las universidades y el compromiso y la voluntad política tanto de las autoridades como de los técnicos del Municipio de Medellín, se desarrolló la intervención para atender el dramático diagnóstico que padecía esa zona de la ciudad. El trabajo debiera servir para medir la efectividad que un conjunto de acciones integrales podría generar en la dinámica presente en dicho territorio.

Según el modelo de Desarrollo Humano Integral, los antecedentes del programa Favela-Bairro, en Río de Janeiro (Brasil), y la metodología del Laboratorio de Urbanismo de Barcelona (España), se diseñó un Proyecto Urbano Integral (PUI) que tuvo tres componentes: físico, social e interinstitucional. Estos, a su vez, se ejecutaron en 4 etapas metodológicas: planificación, formulación, gestión y sostenibilidad y apropiación.

Al enmarcar la situación en las principales variables, se definieron acciones puntuales. En el componente físico, por ejemplo, se planearon la construcción de parques y vías, y soluciones de vivienda, entre otros. En el componente social, se trabajó con las comunidades por medio de reuniones para validar con ellos las intervenciones que en las distintas áreas se querían realizar.

Mientras que en el componente interinstitucional, a partir del mapa de necesidades, se buscó disponer la oferta de servicios y programas públicos en esta zona, desde guarderías infantiles del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que es de carácter nacional, hasta la disposición de los Centros de Desarrollo Empresarial Zonal (Cedezo), que son de carácter municipal, entre otros.

Esta iniciativa, además de haber ganado el Premio Internacional de Dubái a las Mejores Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida, cambió radicalmente la vida de los habitantes aledaños a la quebrada Juan Bobo y les permitió tener acceso a bienes públicos y dignificar más su vida.

Esta experiencia en la zona nororiental de Medellín dejó varios aprendizajes que sirven para enfrentar mejor desafíos como la informalidad económica, la vivienda informal, la ausencia de las instituciones públicas en el territorio y el lastre de no contar con una acertada planificación.

Todos los problemas citados son compartidos por la mayoría de las ciudades latinoamericanas, incluida Arequipa. ¿Habrá alguien que por aquí se anime a responder a estos grandes desafíos que enfrentamos usando el ejemplo de Medellín?.