¿Y ahora qué podemos esperar?*

¿Y ahora qué podemos esperar?*

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Foto: Andina

german-chavezPor: Dr. Germán Chávez Contreras, rector de la Universidad Católica San Pabloeconomista y doctor en Ciencias Sociales.

Estamos tal vez en medio de la más grave crisis política desde los “vladi-videos” de hace casi veinte años. Después de este tiempo, nos damos cuenta de que la política no ha cambiado en nuestro país. Desde hace unos días veíamos llegar la vacancia del expresidente de la república, Pedro Pablo Kuzcynski. Sin embargo, el escenario era un tanto incierto, pues existía la posibilidad de que la vacancia no prosperara en el Congreso de la República. Los llamados “keiko-videos”, fueron la gota que rebasó el vaso y al expresidente no le quedó otra cosa que presentar su renuncia a la primera magistratura del país.

A todo esto, el hasta entonces vicepresidente de la República, Martín Vizcarra, no había dado ningún tipo de declaración, a pesar de que fue exigido para que manifieste su “lealtad” al presidente PPK. Aquí la reflexión toma otra connotación, pues su lealtad no se debe a quien ocupaba la presidencia, sino al país. La lealtad se debe a las comunidades más necesitadas, a los pueblos del norte afectados el año 2017 por el fenómeno del niño y que hasta el momento siguen esperando la ayuda que se les prometió. Se debe a los más de seis millones de pobres que tienen necesidades básicas y al millón y medio de pobres extremos que no pueden alimentarse adecuadamente.

La crisis política tiene su origen en la crisis de la persona misma y se manifiesta en la crisis cultural que no nos es ajena y ha generado tal incertidumbre, que ha desacelerado la inversión privada y ha paralizado la inversión pública. Asimismo, ha afectado el crecimiento de la economía postergando las posibilidades nacionales para mejorar las condiciones de vida de todos.

Martín Vizcarra como presidente de la República, debe trabajar por la recuperación de la confianza y de la esperanza de que sí podemos recuperarnos. Deberá replantear los destinos del país a partir de una propuesta de crecimiento económico que se transforme en desarrollo humano integral y solidario, promoviendo la justicia para todos, la calidad de vida personal y familiar, la estabilidad política y la distribución equitativa de los recursos.

El gran reto de Martín Vizcarra será gobernar prácticamente sin partido político que lo respalde, buscando conciliar con las diferentes agrupaciones, en una propuesta que rompa la polarización de fuerzas políticas que vivimos en la actualidad.

Concluyo expresando nuevamente, que hoy más que nunca todos los peruanos debemos comprometernos con el país desde el rol que nos toca desempeñar. Hoy más que nunca debemos postergar nuestros intereses personales y hacer el mejor esfuerzo para vivir en armonía, en la esperanza de que sí podemos remontar la actual coyuntura y retomar la senda del crecimiento por el bien de todo el país.

*Artículo publicado en el diario Sin Fronteras, el 23 de marzo de 2018.