El liderazgo aplicado al deporte de alta competencia

El liderazgo aplicado al deporte de alta competencia

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Aquí las habilidades y virtudes que un atleta profesional debe desarrollar

¿Qué condiciones hacen que un deportista logre ser campeón? La respuesta, desde el liderazgo, se encuentra en un trinomio que combina pensamientos, sentimientos y acciones. Este último elemento resulta fundamental y es a lo que un deportista tiene que prestar más atención -sin suprimir las otras dos condiciones- porque le permitirá alcanzar sus logros tomando decisiones positivas, explica Juan Sardá Candia, coordinador del programa de Liderazgo Juvenil de la Universidad Católica San Pablo (UCSP).

En el contexto de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Lima 2019, el especialista agrega que las condiciones que un atleta profesional debe desarrollar para ser competitivo, surgen de un análisis interior, pues la buena reflexión precede a la acción.

Un deportista de alto rendimiento o que apunte a ello debe identificar y trabajar sus fortalezas y debilidades. Es decir, profundizar en el autoconocimiento y luego disponerse a actuar para adquirir los hábitos que necesita en aras de alcanzar su objetivo, por ejemplo, una buena nutrición, postergar los placeres por los deberes, entre otros. El esfuerzo constante y la voluntad resulta más determinarte que el talento”, indica.

Formar a un deportista desde las premisas del liderazgo lo potencia porque, además de volverlo más competitivo, lo hace virtuoso. Esto se refiere al compromiso firme de disponerse en las tareas ordinarias para realizar actos buenos, que se constituyan en hábitos y luego en una virtud. De esta manera el deportista está mucho más preparado para conseguir resultados extraordinarios. Según Sardá, son cuatro las virtudes cardinales que todo líder debe tener: fortaleza, prudencia, justicia y templanza.

Esta preparación ayudará a los deportistas a enfrentar las ideas limitantes como “en esta cancha no me irá bien”, “no tengo ninguna chance contra los deportistas de Estados Unidos o Brasil”, etc. Son estas creencias las que dan cabida a los nervios o miedos y lo más probable es que los lleve a la derrota. Para contrarrestarlas se requiere de ideas potenciadoras que surgen especialmente del esfuerzo, entrenamiento y preparación física. Estos ayudan al deportista en a elevar la confianza en sí mismo. “Estoy listo para ganar, porque he constatado de lo que soy capaz en los entrenamientos”, es un ejemplo de estas ideas potenciadoras.

Durante las competencias, los deportistas están sometidos a mucha presión, en ese momento, las ideas potenciadoras tienen que predominar para hacerle frente a los miedos que los puedan invadir. Entonces, lo primero que deben aprender es a liderarse a sí mismo, además deben tener la capacidad de cambiar de mentalidad y aplicar las virtudes aprendidas a sus decisiones.

La familia y los amigos también juegan un rol importante en el desempeño de un deportista. Ambos tienen que aprender a respetar sus tiempos y no saturarlo. “La familia tiene que hacerle saber y sentir que son queridos y valiosos por ellos mismos y que el valor del deporte no está en el triunfo sino en la entrega que da en cada torneo”, recomienda Sardá.

Definiciones

“El ser líder, para mí, es un llamado universal, pero no todos lo acogen”, comenta el especialista de la UCSP. La figura del líder es más amplia de la de aquel que sabe guiar y motivar. Es alguien que es dueño de sí, que corresponde a lo que está llamado a ser en las distintas circunstancias de su vida y los talentos que le han sido dados, es un servidor que busca y sabe generar relaciones sanas a partir de la autenticidad.

El líder no nace, se hace. Hay varias herramientas para formarlos, pero lo principal es forjar el carácter en la persona en tres pasos: la información o instrucción (lo que la persona ya conoce), la formación (lo que interioriza y comprende) y el entrenamiento. Este último punto resulta clave porque es lo que le permitirá adquirir hábitos que lo lleven a lograr sus objetivos.

El autoconocimiento lo debe llevar a reconocer y atender sus verdaderas necesidades – seguridad y significación, amar y ser amado- para, a partir de ello, proyectarse a otros. De esta forma se logra tener a una persona que es buena en sus relaciones y competente en su área. Íntegra, coherente entre lo que piensa, dice y hace. Con anhelos de grandeza no de manera ambiciosa sino magnánima y humilde, que tiene claro quién es y qué objetivos tiene.

Un líder no es autosuficiente, no basta solo la voluntad propia, ya que somos seres en relación con otros”, precisa Sardá Candia.

Programa de Liderazgo

Desde hace 14 años, la Universidad Católica San Pablo (UCSP) brinda el programa de liderazgo integral juvenil, para potenciar las habilidades blandas en los jóvenes y hacer de ellos, agentes de cambio que puedan, a su vez, impactar favorablemente en los espacios donde se desarrollen. A la fecha más de 1 300 jóvenes han llevado este programa con muy buenos resultados.

La formación que se brinda a los jóvenes está enfocada en que profundicen en el conocimiento personal y sean capaces de tomar decisiones, que los lleven a la adquisición de hábitos buenos (virtudes), que les permitan alcanzar logros que tengan un impacto positivo en la sociedad.

La teoría que reciben es complementada con actividades prácticas, pues el líder es una persona de acción orientada al logro, por ello los participantes se enfrentan a retos que tienen contextos adversos para que se habitúen a tomar decisiones prudentes en situaciones complejas.

La realidad de hoy, necesita urgentemente de líderes que tengan ambiciones grandes y nobles, que forjen mentes y corazones dispuestos a ir mucho más allá del éxito económico o parcial, necesita de personas que asuman de la mejor manera su condición humana y los roles que desempeñan en la sociedad.

El programa de liderazgo de la UCSP se realiza dos veces en el año con alumnos de todas las universidades. Busca inculcar en los jóvenes el servicio continuo y la búsqueda del bien común.