Una voluntaria de la UCSP en la Jornada Mundial de la Juventud

Una voluntaria de la UCSP en la Jornada Mundial de la Juventud

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Alumna de Ingeniería Industrial nos cuenta su experiencia de vida en este encuentro con el Papa

Una de los miles de jóvenes que estuvo presente en la Jornada Mundial de la Juventud fue María Fernanda Tubilla, alumna de nuestra Universidad en el Programa Profesional de Ingeniería Industrial, a su retorno a nuestra ciudad  y como voluntaria de este importante evento, nos comenta como fue su labor durante esos días.

“Mi participación comenzó una semana antes de la realización del evento en sí. El trabajo fue arduo, apoyé en el Área de Información, en el Terminal Central de Brasil, punto de partida hacia los demás lugares como hospedajes, iglesias, ferias vocacionales, etc”, nos cuenta.

Para ella, desde el primer día que llegó sabía que le esperaba algo hermoso, y así fue, el segundo día tuvo la misa de bendición de los voluntarios. Fue una gran fiesta, jóvenes de todas partes del mundo, multitud de banderas de diferentes naciones, pero todos unidos en el amor de Jesús.

“Si bien no estuve en el mar de gente que se dirigía a los diferentes eventos, me tocó conducir a los peregrinos hacia su destino final, era increíble la cantidad de personas que han podido pasar por la Central, tuve la oportunidad de guiar a vietnamitas, alemanes, hindúes, estadounidenses, argentinos, chilenos, incluso a brasileños, y de muchas otras naciones más”, cuenta.

Por amor al prójimo

Como una experiencia incomparable y muy extraña, nuestra alumna califica los momentos vividos en Brasil; pese al cansancio físico que podía tener, le agradaba estar ahí, sabía que necesitaban de ella, sabía que quizá podía faltar alguien que hablara español o inglés para poder guiar a esas miles de personas.

“También era lindo llegar a la parroquia Santo Antonio después de un agitado día y tener misa con todos los voluntarios, la alegría se desbordaba ahí. “No nos cansemos de cansarnos por las cosas de Dios”, “Amar hasta que duela y cuando duela… seguir amando”, con estas frases se alentaba para seguir cumpliendo como voluntaria.

No era entonces un simple servicio, era amar a cada uno de esos peregrinos que venían a buscar ayuda, estaba amando a Dios mismo. “Asumí mi verdadero papel de representante de la organización; que vean los demás que somos jóvenes que de verdad quieren amar a Dios, que deseamos darlo todo por él, con toda nuestra alegría, así que día a día, sacábamos esas fuerzas, ese segundo aire, y seguíamos ayudando”, nos cuenta Mafer.

Realmente bendecida 

Para María Fernanda, la sensación al ver al Papa fue algo inexplicable, “sentí que Jesús mismo me daba la bendición”, el hecho de ser voluntaria fue una bendición extra para ella. Pudo ver al Santo Padre en muchas ocasiones, así que fueron muchas las veces que sintió su bendición, y a través de él la de Jesús. “Ver el rostro del Papa es algo fuera de este mundo, sientes por un momento que estás con Jesús mismo, compartiendo ese momento”, finaliza.

Arequipa, setiembre de 2013
Dirección de Marketing y Comunicaciones
Universidad Católica San Pablo