Supongamos que una persona, el Sr. A., hace una caminata a buen paso alrededor de un lago. Supongamos ahora que otra persona, el Sr. B., encerrado en una habitación, arroja un pañuelo al piso, lo recoge y repite esta extraña operación cien veces, argumentando que es exactamente lo mismo que hace el Sr. A. porque el cálculo matemático de calorías