¿Se puede pensar en un mundo sin Navidad? ¿Qué nos faltaría? En algunas sociedades la Navidad es una fiesta adaptada para nuestras tierras. Se celebra, se hace algo que no se entiende mucho. Esas “navidades” dejan el corazón vacío, una leve o fuerte sensación de que podrían haber sido mejor celebradas, y en ocasiones no pocas depresiones y tristezas. Pero

La larga y triste historia de los atentados contra la persona y la sociedad es algo de lo que debemos aprender. No hay totalitarismo que no comience por poner en duda esta dignidad, sea disolviendo a la persona en el colectivismo, sea encerrándola en el individualismo. Tanto uno como el otro son caras de la misma moneda, sustituciones falsas del