Desde que la política se transformó en una profesión, es decir, en una manera de ganarse la vida era de esperar que su misión sufriera una transformación radical. Los nuevos profesionales podían acceder a un nivel de vida impensable si hubiesen tenido que ganársela en otros oficios, especialmente porque los módicos talentos exigidos para el quehacer político les hubieran hecho

Octógono: este post está libre de spoilers. Contiene una clave de lectura muy personal. Léase con confianza si a usted le interesa ver un intento de comprensión cristiana del mundo.